sábado, 4 de febrero de 2012

El Regreso cap 3





Rodney Russell siguió con la explicación. -Su marido quiso saber por qué usted no ha­bía sido informada, él no sabe que su propia fa­milia no nos ha facilitado la menor información.
-¿De verdad? –preguntó Miley perpleja.
-Nick dejó muy claro que se moría por ver a su mujer -dijo el superintendente con una sonrisa.
-¿Nick se muere por verme? -repitió con la certeza de que había oído mal.
-Va a aterrizar en Heathrow esta noche y, luego, un helicóptero lo traerá hasta aquí. Usted estará esperándolo. Obviamente, el objetivo es que no estén los medios de comunicación.
-¿ Quiere verme? -dijo Miley con una risa casi histérica. Sacudió la cabeza y sintió las lá­grimas que le quemaban los ojos.
Le hubiera gustado estar sola, pero tenía ante sí a unos extraños que la miraban. Seguro que. Aquellos extraños sabían la farsa en la que se había convertido su matrimonio cuando Nick desapareció. Debía tener presente que esa era la realidad. Nada era lo suficientemente sagrado como para no estar en algún informe. El comportamiento de la familia de Nick hablaba a gritos.
Tras la desaparición de Nick, tanto las autoridades británicas como las italianas habían realizado investigaciones. Los expertos finan­cieros estuvieron mirando en el banco Jonas
En busca, de pruebas de fraude, chantaje o cuen­tas secretas. Incluso habían investigado por si había vínculos entre Nick y el crimen orga­nizado. Por último, se habían centrado en la fa­milia para ver si alguno de sus miembros había podido contratar a alguien para deshacerse de Nick.
No habían dejado piedra sin remover. Tomaron testimonio a todo el mundo. No habían dudado en preguntar todo, hasta lo más personal y doloroso. Nick era demasiado rico y poderoso como para desaparecer sin que la sospecha se cerniera sobre todos los que lo conocían. Nadie lo pasó tan mal como Miley, la esposa a la que sus parientes odiaban, a la que habían hecho centro de sus iras. Joe y Demi se habían cebado en ella como ratas hambrientas. Incluso la acusaron de que Nick hubiera ido a Montavia.
-En este tipo de situaciones, solemos propor­cionar ayuda psicológica y un tiempo de aisla­miento para víctima, pero su marido se ha ne­gado en redondo -retornó Rodney Russell.
-Creo que Nick dijo que prefería la cár­cel al psicólogo -apuntó el superintendente con una sonrisa amarga.
Alguien dejó una taza de té ante ella.
-Está usted conmocionada -dijo la agente amablemente - pero se va a reunir con su ma­rido hoy mismo.
Al recordarlo, Miley se levantó de un brinco y se fue a su habitación. Cerró los ojos intentando mantener la compostura. . Nick estaba vivo; Nick volvía a casa. ¿Con ella? Se recriminó por volver a pensar en algo que no podía ser. No debía engañarse. Si Nick quería volver con .ella, ella estaría de acuerdo. Naturalmente, ob­viamente De hecho, si Nick había pedido verla nada iba a apartarla de su lado!
¿ Tal vez Joe no le había dicho nada del supuesto romance que había tenido Miley? ¿Qué excusa le habría puesto para no haberla llevado a Brasil? ¿Qué le diría Nick cuando se vie­ran? ¿Cómo le iba a explicar por qué se había ido de casa de los Jonas? ¿Cómo le iba a ex­plicar que se había cambiado el apellido? ¿Cómo le iba a decir que tenía otra vida lejos de lo que tan brevemente, había sido suyo?
Luchando para que el miedo no pudiera con ella, Miley miró la foto que tenía sobre la mesi­lla. Nick sonriendo. Con todo su carisma italiano, guapo. Se la había hecho du­rante su viaje de novios, en Sicilia. Solo habían pasado juntos, en total siete meses. Tiempo su­ficiente, sin embargo, para que se diera cuenta de que él se alejaba de ella, para que dejara de intentar que la puerta que comunicaba sus habi­taciones se abriera de nuevo, para que él co­menzara a pasar cada vez más tiempo en el ex­tranjero por negocios, suficiente para romperle el corazón. Un amor así no se olvidaba, un amor así dolía.
Llamaron a la puerta del dormitorio.
-¿Está usted bien?
Controlando todas aquellas preocupaciones que la estaban llevando al pánico, Miley giró la cabeza.
-¿Qué pasa ahora? -le dijo pálida y con la cara llena de lágrimas a la agente.
-Nos vamos al aeropuerto en media hora. Yo, en su lugar, cerraría la tienda, y me preocuparía solo por lo que me iba a poner.
Miley se rió. Nick... Nick. ¿Qué le habrían hecho? Secuestrado, en peligro, grave­mente herido, encarcelado en alguna prisión in­humana. Nick, cuya vida no lo había prepa­rado en absoluto para una odisea semejante. Nick, nacido para ser rico, para mandar y para vivir bien. Recordó que una vez, la había pedido que se vistiera de verde. Se le ocurrió de repente. El verde era su color favorito.
Miley se apresuró a buscar frenéticamente algo verde entre sus ropas. Tal vez solo quisiera verla para decirle «Hola, he vuelto, pero...». Y Annabel, su primer amor, su amor de verdad. ¿Cómo se había olvidado de ella? Annabel Sta­vely, la ex novia de Nick. En los años que habían transcurrido, había tenido un hijo soltera y se negaba a decir quién era el padre. Miley se tapó la cara con las manos. Le temblaban y le sudaban. Se encontraba como una olla a pre­sión. Solo quería gritar y llorar. Todo a la vez...
El teléfono sonó un minuto antes de que
Miley y su escolta salieran del piso.
-¿Miley? -era Joe, el hermano pequeño de Nick. .
Emocionada por que su cuñado la llamara después de todos aquellos años, Miley se quedó, literalmente, sin respiración. Temió que llamara en nombre de su hermano para decirle que, al fina Nick se había arrepentido y no iba a ir a verla.
-¿Sí?  Dijo en un hilo de voz.
-No le he dicho nada a Nick. ¿Cómo iba a darle la bienvenida a casa con semejantes no­ticias? -la recriminó-.
 Me he visto obligado a mentirle, a decirle que habíamos perdido el contacto contigo porque te habías mudado. i Será mejor que le digas la verdad porque no aguantaré mucho tiempo callado viendo como mi hermano hace el ridículo!
¿La verdad? Al colgar el teléfono con manos temblorosas, la rabia invadió a Miley, que es­tuvo a punto de volver a descolgar y de llamar a Joe, pero no lo hizo. De todas formas, nunca la creería. Ni él ni nadie la creería ni ha­ría el esfuerzo por descubrir la verdad: que sus dos mejores amigas la habían traicionado y la habían dejado sola.

-Debe usted entender que el hombre al que va a ver no es el hombre que usted recuerda le advirtió Rodney Russell mientras se dirigían al aeropuerto en un coche de policía camuflaje hado. Sería muy beneficioso para ambos si retornaran su relación.
-Sí... claro -contestó ella deseando que de­jara de alarmarla con semejantes comentarios. Lo escuchó mientras le hablaba del síndrome de estrés postraumático.
-Nick regresa a un mundo que perdió hace cinco años. Acostumbrarse a él será todo un reto. Tendrá cambios de humor, se sentirá frustrado y verá con amargura los años que le han robado. A veces, querrá estar solo, pero, otras, buscará con desesperación la compañía de otras personas. Se mostrará silencioso, pen­sativo o, de repente, será el hombre más fuerte del mundo, pero no durará.
-¿Ah, no?
-Las reacciones de su marido no son una prueba de fiar de cómo será cuando todo esto pase. Este período será de transición.
-De acuerdo.-dijo sintiendo que se le caía el alma a los pies. No era tonta. Le estaba diciendo que Nick quería verla, pero que, tal vez en unas semanas, se iría. ¿No se habría creído aquel "hombre que ella se había hecho ilusiones de que un milagro salvara su matrimonio? No era tan estúpida. No esperaba nada de Nick ni le iba a pedir nada. Solo quería estar allí por­que él lo quería así. Aun así, estaba orgullosa de que la necesitara porque Nick Jonas nunca había admitido que necesitara nada ni a nadie.
Ella le había dicho que lo quería, pero él nunca se lo había dicho a ella. Seguro que a An­nabel, sí, ¿verdad? Por lo menos, se lo había he­cho grabar en un bonito collar. «Con todo mi amor. Nick».
-Creo que el aire fresco le vendrá bien, Miley dijo el superintendente interrumpiendo sus pensamientos. Se dio cuenta de que habían lle­gado al aeropuerto.
-Sí... sí --contestó bajando del coche y to­mando aire con fuerza ¿Cuánto queda?
-Unos diez minutos...
Diez minutos después de cinco años. Estaba tan nerviosa... Se paseó por la Terminal sin mi­rar a la puerta por la que salían los viajeros. Se limpió las manos en el vestido de lana verde. Hacía mucho calor aquel día de verano, pero era lo único que tenía de ese color.
-Russell solo está haciendo su trabajo –la tranquilizó el superintendente Según lo que me han dicho, su marido está estupendamente, tanto física como psicológicamente.
Miley asintió y notó que se calmaba un poco. Oyó un ruido, miró al cielo y vio el helicóptero que aterrizaba. Seguía sin poderse creer que Nick llegara en él, que Nick estuviera a punto de bajarse y de ir hacia ella.
A pesar de todo lo que le habían dicho, temió que aquel hombre no fuera él. Tal vez fuera un impostor. ¿Por qué no? ¿No merecería la pena intentarlo, incluso someterse a una cirugía plás­tica, para hacerse pasar por un hombre inmen­samente rico? Joe, que siempre había be­sado por donde había pisado su hermano mayor, y que no había parado de llorar desde su desa­parición, habría sido muy fácil de engañar.
Rígida, se quedó mirando el aparato, que es­taba a unos treinta metros. Se abrió una puerta. Miley se puso a temblar de miedo. Vio a alguien muy alto y muy fuerte que salía. Llevaba unos vaqueros negros, camiseta blanca y cazadora de cuero. Llevaba el pelo largo, mucho más largo que nunca, estaba muy moreno. Se quedó sin aliento, no podía respirar. Sintió una inmensa alegría en su interior. No se dio cuenta de que había comenzado a ir hacia él, lentamente, al principio, y a la carrera, después.

.................

Chicas despues le subo maraton de 10 caps mentira no tantos pero si unos 3 o 5 kien sabe. Les esta gustando la nove?

jueves, 2 de febrero de 2012

El Regreso cap 2

El otro hombre, Russell, el del Ministerio de
Exteriores comenzó a hablar. Le recordó que, al principio, bajaron la posibilidad de un secues­tro. Miley lo recordaba, pero había sido solo una posibilidad entre un millón.
-Su marido era... es -se apresuró a corre­girse- un hombre rico e influyente de la banca internacional...
-Ha dicho usted que está vivo... -lo inte­rrumpió Miley temblando. Los miró con ojo crítico. ¿Cómo se atrevían a darle falsas espe­ranzas?-. ¿Cómo es posible que esté vivo des­pués de tantos años? Si está vivo, ¿dónde ha estado todo este tiempo? Se han equivocado. Han cometido, ustedes un error. ¡Un terrible error!
-Su marido está vivo, señora Jonas le repitió el superintendente Entiendo que ente­rarse, de repente, le produzca una gran conmo­ción, pero debe creernos. Su marido, Nick Jonas, está vivo y está bien.
Miley tembló, los miró y cerró los ojos. Que­ría creerlos, rezó con desesperación para que fuera cierto. «Por favor, que sea verdad, que sea verdad. Si es un sueño, no quiero desper­tarme...». Durante todos aquellos años, aquel sueño la había atormentado tantas veces...
-Su marido apareció en Brasil hace dos días le dijo el consejero de exteriores.     
-Brasil... -repitió Miley.
-Estuvo. Más de cuatro años en la cárcel en. Montavia y, cuando lo soltaron, tuvo el sentido común de irse del país silenciosamente.
  -¿En la cárcel? -preguntó al joven sin poder creérselo-. ¿Nick en la cárcel? ¿Por qué?
  -El día en el que desapareció, lo secuestraron y lo llevaron a un campamento militar en el campo.
  «¿A un campamento militar?», Miley frunció el ceño. Aquello no se lo esperaba.
-Por lo visto, unos días después, mientras la guerra civil azotaba la diminuta república, las fuerzas rebeldes atacaron el campamento y, en la batalla, Nick recibió heridas graves en la cabeza. Los rebeldes lo encontraron y, al verlo herido, asumieron que era uno de los suyos. Su marido habla español. Gracias a eso y a su agili­dad mental, se salvó. Lo curaron en un hospital de campaña en mitad de la selva. Se estaba em­pezando a recuperar cuando lo capturaron los soldados del gobierno y lo encarcelaron acu­sado de ser miembro de la guerrilla.
Nick estaba vivo... ¡Nick estaba vivo! Miley empezó a creer lo que le estaban contando, comenzó a albergar esperanzas, a pe­sar de que su sentido común le advertía que fuera con cautela. Intentó concentrarse, pero le resultaba muy difícil. Se sentía estúpida, boba, desconfiada.
-Supongo que se estará preguntando por qué el no se identificó inmediatamente después de ser detenido continuó Russell-. Se dio cuenta de que revelar su identidad sería como firmar su sentencia de muerte. Sabía que los que lo se­cuestraron al principio fueron soldados leales a la dictadura de Montavia. Sabía que el secues­tro había salido mal, pero tenía la certeza de que no lo querían con vida... -           Miley parpadeó inten­tando enterarse de lo que le estaba contando el consejero de Exteriores. Se le había helado la sangre en las venas y se le estaba revolviendo el estómago. Habían secuestrado a Nick, lo habían herido... sus peores pesadillas habían sido ciertas Al darse cuenta de que, si se ente­raban de su verdadero nombre, estaría en gran peligro, su marido prefirió hacerse pasar por miembro de la guerrilla y cumplir la sentencia. Cuando lo dejaron libre, se dirigió a la frontera con Brasil y, desde allí, fue a casa de un empre­sario llamado Liam...
-Liam... -susurró Miley poniéndose los de­dos en las sienes como para recordar Nick fue a la universidad con alguien que se llamaba así.
-Dentro de aproximadamente una hora, su marido estará aterrizando en suelo inglés y quiere que los medios de comunicación no se enteren por el momento. Por eso, hemos que­rido hablar con usted de forma tan discreta.
Nick vivo. Nick volvía a casa. ¿A casa? Con su familia, claro, pero no con ella. Miley se quedó sentada, sintiendo una gran ale­gría y una inmensa angustia a la vez. Aquellos policías habían ido a darle la noticia porque, le­galmente, seguían estando casados, pero Miley sabía que su matrimonio apenas existía cuando su marido desapareció. Nick nunca la había querido. Se había casado con ella por despecho y se había arrepentido de ello.
¿Cuándo se había olvidado de eso? ¿Cuándo había empezado a vivir en un mundo irreal? Nick no iba a volver con ella. Si las circuns­tancias no lo hubieran evitado, seguramente ha­bría vuelto aquel día de hacía cinco años para pedirle el divorcio. ¿No era eso lo que había su­gerido su hermano? Supuso que, después de la odisea que había vivido, Nick estaría an­sioso por recuperar su vida. Además, cuando se enterara de lo que había ocurrido en su ausen­cia, seguro que no intentaba siquiera contactar con ella personalmente, seguramente lo haría el abogado que llevara el divorcio.
-Señora Jonas... Miley, ¿puedo llamarla Miley? -preguntó el superintendente.
-Su familia... los Jonas, su hermano y su mujer, su hermana -dijo Miley como atontada - Debemos decírselo.
-Según tengo entendido, Liam Hemword llamó a la familia de su marido y ellos se fueron inmediatamente para Brasil en su avión pri­vado.
Miley se quedó helada ante aquella noticia. El poco color que le quedaba en la cara desapare­ció y se quedó completamente pálida. ¿La fami­lia de Nick se había ido sin decirle a ella nada, sin decirle que estaba vivo? Dejó caer la cabeza y sintió ganas de vomitar ante tanta crueldad.
-En ocasiones como esta, en las que las fa­milias se han convertido en extrañas, uno puede reaccionar de forma muy rara, sin pensar -co­mentó el hombre mayor-o Nosotros nos entera­mos cuando nuestra embajada en Brasil se puso en contacto con el Ministerio de Asuntos Exte­riores. Nos pidieron cierta información antes de hacerle el pasaporte a su marido para que pu­diera volver a Inglaterra.
Miley seguía sin decir nada. Miraba la alfom­bra fijamente. Probablemente, Joe ya le ha­bría contado a Nick por qué no la habían llevado con ellos a buscarlo. ¡Aquellas terribles mentiras que los periódicos habían publicado tan solo tres meses después de su desaparición! Los groseros cotilleos y la deshonra que pudie­ron con ella e hicieron que se fuera de casa de los Jonas para no volverse loca.

martes, 31 de enero de 2012

Hannah o Miley Largometraje-Metáfora Véanlo encerio

Me gusto mucho el vídeo d un caso q pasa mucho y q toman a la serie de Hannah Montana como metáfora fascinante.


Aqui el link directo de Youtube



QUIEREN QUE LES SUBA LA PELICULA DE "LOL"?

lunes, 30 de enero de 2012

El regreso


Miley estaba en el probador subiéndole el  dobladillo de la falda a una clienta cuando oyó la puerta de la tienda.
-Siempre tienes mucho trabajo comentó la mujer
Supongo que, hoy en día, ya no tenemos tiempo para hacer los arreglos en casa.
-Yo no me quejo -contestó Miley con una sonrisa. Puso el último alfiler en su sitio y se le­vantó. Medía un metro sesenta y cinco, era del­gada y llevaba el pelo, castaño, retorcido hacia arriba y agarrado con un pasador. Los ojos, color azul claro, eran los protagonistas de su cara en forma de corazón.
Salió del probador y se encontró con que ha­bía dos hombres vestidos de traje con una mujer joven. Estaban hablando con Pam, su empleada, que era una mujer de mediana edad.
  -Miley, te buscan -dijo Pam sin poder disimular su curiosidad.
  -¿En qué los puedo ayudar? -preguntó Miley.
-¿Es usted Miley Cyrus? -confirmó el mayor de los dos hombres.
Consciente de la amabilidad con la que se es­taban aproximando los tres y de la indefinible tensión que exudaban, Miley asintió despacio.
-¿Podríamos hablar en privado, señorita Cyrus?
Miley los miró con los ojos como platos.
-¿Quizás arriba, en su piso? -sugirió la mu­jer bruscamente.
Aquella mujer hablaba y tenía la apariencia de ser agente de policía. Miley se angustió. Nor­malmente, la policía se identificaba primero. Al darse cuenta de que sus dos empleadas y la clienta estaban pendientes de lo que ocurría, se puso roja y se apresuró a abrirles la puerta que comunicaba con la calle de atrás.
-¿Les importaría decirme qué está pasando? -les espetó una vez allí.
-Estamos intentando ser discretos contestó uno de los hombres tendiéndole una placa Soy el superintendente Marshall y ella es la agente Leslie. Le presento también al señor Rodney Russell, consejero especial del Ministe­rio de Asuntos Exteriores. ¿Le importaría que habláramos arriba?
Sin saber muy bien por qué, Miley reaccionó como un corderito ante aquella orden. ¿Qué querrían? ¿La policía? Y, además, un supe­rintendente. ¿El Ministerio de Asuntos Exterio­res? ¡El Ministerio de Asuntos Exteriores! Sin­tio un inmenso horror y, al intentar abrir la puerta, le temblaban las manos. ¡Nick! Lle­vaba mucho tiempo esperando aquella visita, pero la había pillado completamente por sor­presa. ¿Cuándo había dejado de temer cada vez que sonaba el teléfono o que llamaban a la puerta? ¿Cuándo? La invadió un gran senti­miento de culpa. 
-No pasa nada -apuntó la agente haciendo que Miley saliera del trance en el que se había sumido-. No hemos venido a darle malas noti­cias, señora Jonas.
¿Señora Jonas? Había dejado de utilizar aquel apellido cuando el acoso de la prensa ha­bía sido insoportable..Todos aquellos periodis­tas que querían saber qué se sentía al ser la mu­jer de un hombre importante que había desaparecido sin dejar rastro. Al negarse a ha­blar con ellos, los periódicos sensacionalistas se habían cebado con su persona.
¿No eran malas noticias? Miley parpadeó e intentó concentrarse en lo que tenía entre ma­nos. ¿Cómo no iban a ser malas noticias des­pués de cinco .años? ¡Era imposible que fueran buenas! El sentido común se abrió paso en su mente e hizo que se tranquilizara un poco. Se­guro que se trataba de otra visita de cortesía de .las autoridades. Tenía que ser eso. Para asegu­rarle que el caso .seguía abierto, aunque sin so­lución. Había pasado algún tiempo sin que fue­ran á hablar con ella cara a cara. Ella misma había dejado de llaralos continuamente, de meterles prisa, de agobiarlos, de rogar histérica que hicieran algo.. Con el tiempo, se había dado cuenta de que no estaba en su mano. Entonces, había dejado de tener esperanzas...
Después de todo, el hermano de Nick, Joe, y su hermana, Demi, lo habían dado por muerto al mes de haber desaparecido. Nick estaba en Montavia, una república sura­mericana, cuando se produjo un golpe de Es­tado. Nick desapareció en la violencia callejera que había arrasado aquel día las calles de la capital.-Había dejado el hotel y se había montado en una limusina que lo tenía que haber llevado al aeropuerto, donde iba a tomar un vuelo a casa. Eso era lo último que sabían de él. El coche en el que iban los guardaespaldas se salió de la carretera como consecuencia de una explosión. Resultaron ilesos, pero habían per­dido el vehículo y a Nick. Él, la limusina y su chófer se habían evaporado.
La dictadura que se hizo con el poder no los ayudó especialmente en las pesquisas para encontrarlo. Para empeorar las cosas, se había de­satado una guerra civil entre partidarios y con­trarios de las fuerzas golpistas. Las autoridades, que tenían otras cosas en la cabeza y a las que poco importaba la desaparición de un extran­jero, les habían dicho que durante la primera se­mana habían muerto y desaparecido muchas personas. No tenían pistas que seguir ni testi­gos. Tampoco había pruebas de que lo hubieran matado. Miley había vivido años atormentada por aquella falta de pruebas en uno u otro sen­tido. .
-Por favor, señora Jonas, siéntese - le in­dicó uno de ellos.
La policía siempre le decía a una persona que se sentara cuando le iban a dar una mala noticia, ¿no? ¿O solo ocurría en la televisión? Le resul­taba imposible concentrarse y se sentía un poco molesta porque le dieran órdenes en su propia casa. Miley se sentó en una butaca y observó a los dos hombres que se habían sentado enfrente de ella, en el sofá. Miley frunció el ceño. Aque­llos hombres parecían tensos, casi enfadados.
-La agente Leslie le ha dicho la verdad, se­ñora Jonas. No hemos venido a darle malas noticias sino todo lo contrario. Su marido está vivo -le dijo el superintendente con énfasis.
-Eso no es posible... -contestó Miley petrifi­cada. ..
--------------------------------------------------------------------

OK no tenia nada que hacer asi que les subi una nove voy a terminar una q no es terminado d escribir y e escrito una q otra cosa pero no estoy convensida d subirselas ya veremos.
Kiero hacerme otro blog pero de una serie que me encanta no se si la han visto se llama Split sale en boomerang con fotos videos infor etc.. desde un año estoy tentada en hacerlo alomegor y si en fin cuidense.

viernes, 27 de enero de 2012

Helloooooo I´m Back Be...

Como andan mis chicuelas seguron ni se acuerdan de muah bueno aqui reportandome ya un tiempico no (? en fin pss solo keria decirl como ya regrese de mi huida d casa ya me pondre al corriente con sus noves como ya e dicho aguentenme un tiempo xq son muchas hahaha y no se si les subire noves y eso como lo ven? alomegor si lo penzare mientras, les keria degar la movie de LOL pero esta cosa no me dega :( si alguien la kiere buscare la manera d subirla o se las mando solo q es en idoma española ya kiero verla con miley regresare prontico las adoro byesin.

Me gusta mi fondo que hice aunq no soy fan de Demi me cae bien Arriba Memi. voy megorando no? haha ok bye.




miércoles, 23 de noviembre de 2011

Mi inspirción

solo hice est entrda para la chica sumamente especial en mi vida la chica que la cambio yo no la conocia ni nada un dia vi en disney q decia Hannah Montana y digue que es eso y mi hermano me digo que eres una nueva serie que estaba divertida y paso un tiempito me llamo la at3ncion hasta que la vi y hay empezo mi fanatismo por hannah pero m empece a enterezar esa chica llamadaa Miley Cyrus y d hay empezo mi fntismo obsecion pero ahora x ella misma, cambio de gusto rapidamente pero ella se a mantenido xq me enseña muchas cosas x su musica peliculas sus palabras de apoyo que nos ofrece hace 4 años que digo con orgullo que soy SMILER y lo are x el resto de mis dias y para que nunca lo olvido pienso tatuarme su nombre para llevarla conmigo muchos diras ests traumada es exageracion mi familia lo dice pero alfinal me apoyan.

Ella es una chica que lucha cada dia contra su haters los malos comentarios x cometer errores que cualkier adolecente los puede cometer si me preocupa que llege a hacer algo malo xq la kiero demaciado y no kiero que sufra ruego xq siempre sonria y no la terminen lastimando ella es mi chica especial que siempre kerre.

FELIZ CUMPLE MI DIOSA CYRUS

                        

viernes, 11 de noviembre de 2011

Fin de maraton. GRACIAS

Hola pues chicas le dege un mega ultra maraton finalice las novelas digue q tenia aki a diciembre para subirles pero surguio algo me voy a vivir en otro lado prendere este viaje extrañare a mi familia y amigos ya que me ire sola  no se x cuanto tiempo me ire regresare en diciembre pero alomegor solo mengo y me vuelvo a ir depende si me adapto y me kiero volver a ir Estoy nerviosa ya que no e estado sin mi familia siin mi mami :( en fin me encanto trataralas subirles estas noves y otras cositas sobre esta maravillosa pareja que me obseciono encerio los adoro pero si son felices con otros nimodos primero su felicidad no?

A mis sis hermosas fue un placer conocerlas fueron tan lindas conmigo me consegaron me hicieron reir ehh saris la lokis mayor mas en las videochats les tome cariño como no tienen ideas.

Bueno por primera vez dare "premios"
a sofy q me dio unos y x sus historias tan lindas y signficatibas
a Saris x sus historias y x ser simplemente ella haha.
a katty hay nenis tus noves me traumaron como no tienes idea y lo siguen haciendo como las necesitare e igual x ser tu misma.



Y este a mis seguidoras de otros bloguers y lectoras.


creo que me salieron monos las imagenes me gustaron

EL Maraton inicio dsd "IT IS ANOTHER" cap 16 
Hasta "Deuda de amor" cap 34
GRACIAS

jueves, 10 de noviembre de 2011

Una deuda de Amor cap- 34

Y también estaba el estanque que había hecho construir para los pececitos.
Lo único que la preocupaba era que no la hubiese ayudado a encontrar a Demi. ¿Sería porque realmente no la podía soportar o porque algo había sucedido entre ellos que le trataba de ocultar?
Ésa era la única nube en su futuro, porque Nick se comportaba como un marido verdadero, hablando del bebé como si ya hubiese nacido. La semana siguiente venía Jasper y harían una recepción para quinientas personas.
Llamó a Liam a media mañana para contarle lo de la boda e invitarlo. Reaccionó con sorpresa e insistió en verla. Miley pensaba que ni se molestaría en hacerlo.
Y luego, al mediodía, el mundo se le vino abajo. Bruce Gregory llamó para preguntarle dónde comía Nick.
-Mencionó una reunión diplomática -dijo Miley sorprendida.
-No. Canceló para reunirse con tu hermana, y debe tener el móvil apagado. Es por un tema urgente.
-No sé dónde han ido -dijo Miley, cuando logró recobrar la voz.
Bruce cortó, dejándola totalmente apabullada. ¿Nick tenía una aventura con Demi? ¿Era tan tonta que no se había dado cuenta? ¿Y entonces, por qué la llevaba a la cama temprano todas las noches?
Media hora más tarde, Fisher abría la puerta del salón.
-La señorita Sinclair, señora -anunció.
Y antes de que Miley pudiera recuperar el aliento, entró Demi llorosa y casi histérica.
-¡He hecho algo horrible y me vas a odiar, pero eres la única que puede ayudarme! -exclamó, antes de que Fisher cerrara la puerta-. He metido la pata. Intenté chantajear a Nick -Demi se pasó una mano por la melena -. ¿Cómo te has casado con un tipo tan odioso, Miley?
Miley se desplomó en una silla.
-Te acostaste con Nick -dijo, como si le hubiera dado una bofetada.
-¿Acostarme? ¡Ni loca! -lloriqueó Demi-. Me arrojé en sus brazos aquella mañana en la costa, pero no quiso saber nada conmigo. ¡No lo dudó en lo más mínimo!
Miley sintió pena por su hermana y la abrazó, haciéndola sentar en al sofá, palmeándola en el hombro para tranquilizarla.
-Te comprendo -dijo, porque sabía lo que ello significaba para su hermana, acostumbrada a que los hombres cayeran a sus pies como moscas.
-¡Me dijo que era una harpía, que ni merecía lamerte los zapatos, el desgraciado!
-¿Qué hiciste para chantajearlo?
-Lo llamé de repente esta mañana y le dije que se arrepentiría si no se reunía conmigo hoy-reveló su hermana temblorosa-. Y cuando apareció lo amenacé con decirle a Jasper que vuestro matrimonio era un fiasco.
Miley se puso pálida.
-Dios mío...
-Era la forma de vengarme -susurró su hermana avergonzada-. ¡No lo habría hecho nunca, pero sentía que si le sacaba un poco de dinero me sentiría mejor después de la forma en que me humilló!
-No creo que lo hiciera por humillarte, Demi.
-¡Fue muy humillante cuando se rió de mi amenaza y me dijo que estabas embarazada!-protestó Demi, rompiendo un pañuelo de papel entre sus dedos-. ¡Y luego se enfadó y me dijo que pagaría con tal de que te dejara en paz, y entonces me sentí todavía peor!
Haciendo un esfuerzo por no sonreír, Miley trató de calmar a su alterada hermana. Entonces Demi se desahogó y le contó sus verdaderos problemas. Ya no la llamaban para trabajos porque estaba haciéndose mayor y en Los Angeles nadie había mostrado ningún interés en su carrera como actriz.
-¡Y además me dijo que vendría y te lo contaría todo! -continuó Demi-. Así que me vine volando, porque no podría soportar perderte. Siempre he contado contigo -murmuró Demi-. A nadie más le intereso.
En ese instante la puerta se abrió de golpe y Nick dio un paso para entrar, pero Miley se puso de pie.
-Te agradezco que hayas encontrado a Demi, Nick -le dijo con una sonrisa decidida-. Ahora que me lo ha contado todo estamos haciendo las paces.
Nick retrocedió con desgana y Miley calmó a Demi y la acompañó a un taxi.
Al volver, Nick la esperaba.
-Tendría que haberte dicho lo de Demi desde el principio -dijo-. En cuanto la mencionaste, la noche en que me contaste la verdad de sus deudas, me di cuenta. Tiene una reputación...
Miley le lanzó una azul mirada de reproche y fue como si a un volcán le pusieran una tapa para evitar que destruyera su entorno
-Conozco a mi hermana, Nick. No necesitas protegerme de ella -suspiró compasiva-. Está acostumbrada a usar su belleza para conseguir lo que quiere y necesitará mucho apoyo para hacer algunos cambios...
-¡Accidenti! ¿Piensas que va a cambiar?
-De la noche a la mañana, no, pero tendrá que hacerlo. No tiene otra opción -dijo con tranquila confianza-. No puede seguir vistiéndose como si tuviera quince años. Y no te preocupes -añadió para tranquilizarlo-, no querrá venir mientras estés aquí. No le gustas en absoluto.
Boquiabierto por sus sabias conclusiones, Nick la vio subir las escaleras.
-¿Dónde vas?
-A tomar una copa con Liam. Dijiste que no había problema.
Nick apretó los puños en los bolsillos de su elegante pantalón.
-Mentí. Me da miedo que lo veas y te des cuenta de que lo quieres con locura.
Oírlo admitir que estaba celoso le causó mucha ternura.
-Lo cancelaré entonces, no te preocupes -murmuró dulcemente-. Hace semanas que me he dado cuenta de que te amo con locura a ti.
Se lo dijo porque pensó que se merecía saberlo. Mientras subía a la habitación para llamar y cancelar su cita, Miley se preguntó si se arrepentiría luego de habérselo dicho. Cada vez le costaba más esconder sus emociones.
Nick la siguió a la habitación.
-Dices que me amas... -dijo-. ¿Quiere decir que me tienes cariño, o que me quieres tanto como lo querías a Liam?
Miley sintió que su corazón rebosaba de amor al oírlo. Era tan vulnerable. Lo miró con ternura irrepresible en los ojos.
-Con Liam fue sólo el capricho de creer que estaba enamorada. No era ni la enésima parte de lo que siento por ti.
Nick la tomó de las manos y la acercó a él.
-He estado rezando por oír eso desde la noche en que Jasper enfermó.
A Miley se le abrieron los ojos como platos, pendiente de cada una de sus palabras.
-¿Desde entonces?
-Cuando te vi en la puerta de la habitación, me di cuenta. Estaba enamorado de ti y no quería dejarte ir por si te me escapabas -confesó Nick mientras el color se le subía a las mejillas-. A la mañana siguiente me sentía genial, hasta que me dijiste que había sido un error y en el único que podías pensar era en Liam.
Nick la amaba. Miley le enmarcó la cara con las manos.
-Pensé que eso era lo que querías oír en ese momento. Perdóname. Si hubiese sabido cómo te sentías, nunca te lo habría dicho.
Más tarde, no recordaba cómo habían llegado a la cama, ni cómo sus ropas habían desaparecido. Y después de hacer el amor con salvaje pasión, seguros en el amor que los unía, lograron volver a hablar.
-Cuando fuimos a comer con Jasper y anunció sus planes de boda, sentí que era mi oportunidad, porque pensaba que seguías enamorada de Liam -explicó Nick, con los ojos llenos de amor-. Si lograba ponerte un anillo en el dedo, tendría la posibilidad de ganarme tu amor.
-¿Te querías casar conmigo? -se asombró Miley, recordando la sinceridad con que la había persuadido que se casara con él.
-¡Mamma mia! Si no lo hubiese querido, habría encontrado mil razones para convencerlo, empezando porque te merecías la alegría de organizar una boda como Dios manda.
-Pero tuve una boda como Dios manda -le aseguró Miley-. Y una luna de miel genial. Pero... ¿por qué insististe que llamara a Liam en nuestra noche de bodas?
-Estabas tan triste después de recibir esa estúpida carta que te mandó, que me diste pena. Me sentí culpable de negarte el contacto con él.
A Miley se le llenaron los ojos de lágrimas.
-Oh, Nick, si me querías realmente fue muy generoso de tu parte.
-¡Fue un impulso estúpido! -la contradijo Nick- Cuando te oí tan cariñosa tranquilizándolo por teléfono, di un puñetazo a la pared y me clavé el abrelatas.
-¡Ay, Dios! -le tembló la voz a Miley, que intentaba controlar la risa- ¡Tu pobre mano!
-Me carcomían los celos.
Finalmente lo admitía. Le dio un beso en el dedo como recompensa.
-Aunque nunca me creí que me estabas usando sólo por el sexo, amore mio -informó Nick, apretándola contra él y mirándola posesivo.
-No. Ya sabía que me había enamorado de ti, pero no quería que te asustaras y alejaras de mí. Y terminé haciéndolo en Granada -se lamentó Miley.
-Me disgusté tanto, que tuve que alejarme para poner en orden mis ideas. Y a la mañana siguiente vino Demi...
-Ya sé, olvídalo -lo instó Miley.
-Volvía a la clínica con el anillo de rubíes porque me habías dicho que significaba amor apasionado para declararte mi amor... ¿qué te pasa?
-Ahora entiendo todo -suspiró Miley-. Viste la cuenta del hotel y te enteraste de que había llamado a Liam...
-Fue como si me hubiesen retirado el suelo bajo los pies, y no me atreví a hacerlo. Pero cuando llegué a Londres ya me había tranquilizado e hice todo lo posible por mantener abierta la comunicación entre nosotros. También intenté poner a Spike de mi lado...
-¿Así que el bebé fue una buena noticia?
-¡La mejor del mundo! -exclamó Nick estrechándola entre sus brazos hasta hacerla perder el aliento.

FIN 

Una deuda de Amor cap- 33

-¿Estás celoso? ¿Celoso de Liam?
-¡No seas ridícula! -se ruborizó Nick ofendido.
-Perdona -se disculpó Miley, considerando innecesario decirle que Liam sólo era una amigo.
Nick se le acercó y, poniéndole las manos en los delgados hombros, la guió hasta el sofá.
-Lo único que digo es que en este matrimonio sólo hay sitio para dos. Tú y yo.
-¿Y Demi? La fuiste a ver la noche en que me dejaste en el hotel.
-No. No la fui a ver. Me topé con ella. Mejor dicho, ella se topó conmigo a la mañana siguiente. Yo me quedé en otro de mis apartamentos. Demi vio la limusina la mañana siguiente, se invitó a desayunar conmigo y me pidió que la trajese a Londres. No podía decir que no.
Aunque Miley quería creerlo, se daba cuenta de que si Nick hablaba de continuar casados, sería tonto de su parte ahora confesar su atracción por su hermanastra y crear una fricción entre ellas. Pero no acababa de comprenderlo. Nick había aparecido con un fabuloso anillo de rubíes en la clínica, una especie de regalo de despedida. Demi estaba rara, como si algo hubiese sucedido entre los dos.
-Creaste un problema. Nunca le tendrías que haber dicho a Demi que nuestro matrimonio no iba en serio.
Miley pensó en su hermana. Sabía que tendría que hablar con ella para poder aclarar esas estúpidas sospechas. En cuanto decidió hacerlo, se sintió libre de poder apreciar la felicidad que la embargaba. Pero si no hubiese sido por el bebé, quizás Nick nunca...
-No estoy segura de que puedas aguantar estar casado conmigo años y años.
-¿Por qué no? -preguntó Nick envarándose.
-Te aburres fácilmente -la duda se reflejó en los ojos azules.
-¿Cómo crees que me puedo aburrir contigo si no sé con qué vas a salir en cada instante?
Fisher golpeó la puerta para anunciar una llamada urgente.
Sabiendo que podía llevarle horas, Miley subió a la habitación despacio. Luego entró y cerró la puerta con suavidad, para dar un infantil salto en la cama y botar en el colchón de muelles mientras golpeaba las almohadas.
-¡Sí... sí... sí! -gritó.
La puerta que conectaba con la salita estaba entreabierta y se abrió suavemente para dar paso a Nick, con el teléfono móvil en una mano y una sonrisa maliciosa en la boca.
-Conque algo de bueno tendré, cara mía -dijo, con voz sensual-. Cuando estábamos abajo no parecías nada entusiasmada en seguir casada conmigo, pero mira tú por dónde, te encuentro celebrando aquí solita.
-Yo... yo -Miley se había quedado petrificada. Nick dejó el teléfono y comenzó a desvestirse con parsimonia, haciéndola enrojecer.
-Sí, ahora ya sabes cuándo te deseo -canturreó Nick satisfecho.
Se acercó a ella con una sonrisa radiante que le soltó el corazón de sus amarras. Parecía tan feliz, más todavía que en la isla.
Lo primero que hizo fue abrazarse a él, apretándose contra su pecho mientras la tensión se evaporaba en el círculo de sus brazos.
-Te he echado de menos... -gimió Nick y la besó hambriento.

-Así que quiero ver a Liam por última vez -concluyó Miley en el denso silencio. Había pasado una semana maravillosa desde su llegada a Londres y era la primera vez que no estaban de acuerdo.
-No -dijo Nick secamente.
-Sólo para explicarle que me he casado y por eso no me he puesto en contacto con él -repitió Miley.
-No quiero que lo veas. Me parece que es perfectamente razonable.
-Pues a mí no. No me parece razonable en absoluto –dijo Miley apenada-. Y tampoco creo que te tenga que pedir permiso.
-Eres mi esposa -dijo Nick con frialdad, como un tirano-. Te tendría que importar lo que pienso.
-Si hubiera sido mi novio, todavía. Comprendería que estuvieras celoso. Pero aunque en algún momento haya creído que estaba enamorada de él, lo superé hace tiempo -comentó Miley con estudiada parsimonia.
El silencio volvió a reinar, denso y palpitante.
-Vale -Nick arrojó el Financial Times sobre la mesa de desayuno y se puso de pie-. Puedes verlo en un sitio público durante una hora.
-Lo llamaré hoy -dijo Miley, volviendo a su café y su libro con un aura de total tranquilidad.
-¿Por qué no lo llamas la semana que viene, cuando Jasper esté aquí? -sugirió, indeciso al lado de la puerta.
-No. No quiero esperar tanto -dijo Miley mirándolo y esbozando una alegre sonrisa-. ¿Vendrás a comer?
La tormentosa expresión de su rostro se evaporó por arte de magia.
-Me encantaría, pero comer en casa me agota.
Miley se ruborizó.
-Tengo una reunión diplomática muy aburrida hoy -dijo, todavía en la puerta mientras Miley se enfrascaba de nuevo en su libro-. Preferiría estar contigo.
En la cama, pensó Miley. Típico. Pero aunque se habían atraído sexualmente al principio, estaba resultando maravilloso en otros aspectos también.
Fisher le había contado cómo se había ganado el asustado corazoncito de Spike. Huesos, juguetes, bombones de chocolate... frente a los ojos del atónito mayordomo, Nick había utilizado todos los trucos posibles para sacarlo de sus escondites. La emocionaba muchísimo que un hombre que jamás había tenido un animal hiciera semejante esfuerzo. Recompensado, desde luego, porque Spike lo adoraba. 

Una deuda de Amor cap- 32

Miley durmió hasta las siete y se levantó para darse una ducha mientras pensaba en Nick. ¡Qué amable había sido con ella! Pero claro, era un hombre sofisticado y culto. No iba a reaccionar como un adolescente atemorizado tratando de huir de sus responsabilidades.
Fisher le avisó desde la puerta que la cena se servía a las ocho. Se puso un elegante vestido negro sin mangas que ya había usado en la isla, pero el embarazo le daba una plenitud a sus senos que se notaba ya.
Al llegar al comedor, vio que Fisher se había esforzado en crear un ambiente apropiado, con candelabros de plata y elegante vajilla. Pobre Fisher. No tenía ni idea de qué poco apropiado resultaba.
Nick se unió a ella en la puerta. Alto y elegante, la hizo sentirse consciente de su propia femineidad.
-¿Podrás tolerar las velas por una noche? -le preguntó con suavidad.
Miley se ruborizó.
-Estuve terrible esa noche, ¿no? -gimió-. Acababa de enterarme de que estaba embarazada...
-¿Ya lo sabías? -interrumpió Nick sorprendido.
Miley asintió.
-No me extraña que estuvieses consternada -dijo, ayudándola con la silla.
Después de una comida deliciosa, fueron al salón a tomar el café, y la tensión se hizo presa de ella nuevamente.
-¿Podemos terminar la conversación? -preguntó, levantándose y caminando por la habitación -¡No entiendo cómo puedes charlar como si no pasara nada!
-Muy sencillo. La respuesta es que no pasa nada. Quiero a ese bebé -respondió Nick con total calma.
-Pero fue un accidente...
-No. Y no vuelvas nunca a decirlo -dijo, controlando una sonrisa-. Los bebés crecen y se convierten en adolescentes a quienes no les gusta enterarse de que son el resultado en un fallo, si lo sabré yo.
Miley se ruborizó y se sentó un instante, para volver a caminar.
-Ya lo sé, pero...
-No me puedo creer que quieras un aborto.
-Yo no, pero creía que tú sí.
-Ni se me ocurriría. Mi padre quiso privarme del derecho de nacer -le recordó con irónico disgusto-. Jamás lo haría con mi propio hijo. No sólo lo quiero, sino que también estoy decidido a ser un buen padre desde el principio.
Miley se quedó sin aliento al escucharlo. Nunca soñó que lo aceptaría de tal modo.
-Será un poco difícil cuando nos separemos... divorciemos, quiero decir -señaló incómoda.
-Me temo que aquí tendrás que ser muy valiente y sacrificada, cara mía -la observó, con un relámpago de expectación en los negros ojos.
-No te comprendo.
-Ha llegado el momento de decirte adiós a Liam.
-¿Liam! -Miley se sorprendió de que Liam apareciese en los momentos más insólitos.
-Si ambos queremos lo mejor para nuestro hijo, ni siquiera pensaremos en un divorcio en este momento -afirmó Nick convencido, observándola dar pequeños círculos en el centro de la habitación.
-Pero... -dijo Miley, totalmente desconcertada por la noticia y borracha de alegría con sólo pensarlo.
-Así que seguimos juntos -afiimó Nick tenso-. Pero Liam se queda fuera. Tendrás que aceptarlo.
-Pero Liam es sólo un amigo...
-Te pasaste una hora y cuarenta y cinco minutos hablando por teléfono a Nueva York desde Granada. Me parece que hubo un exceso de amistad de una hora y media.
-¿Tanto? -dijo Miley, tropezando con la chimenea y agarrándose para enderezarse- ¿Y tú cómo lo sabes?
-Pagué la cuenta del hotel antes de ir a la clínica.
Estaba obsesionado con Liam. ¿Cómo no se había dado cuenta antes? ¡Estaba furioso porque había hablado con él!