martes, 31 de mayo de 2011

SUMISA cap-5


NFIERNO RUGIENTE
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En ese momento, a Miley no le podría importar menos la clase de castigo que él tuviese en mente para ella. Ella justamente había tenido el orgasmo más asombroso de su vida. Ella no tuvo otra palabra para describirlo. Simplemente follando con un consolador. Asombrada.
Ella estaba de costado, jadeando, los temblores secundarios todavía agarrando con fuerza y aflojando alrededor de los consoladores en su coño y su culo. Su culo picando como loco y la venda de los ojos se había ido hacia arriba de manera que ella ahora podría ver de un ojo. Su traje de cuero se pegó a su piel de todo el sudor y sintió un chorrito de sudor rodar por un ojo. Ella estaba tan floja, tan completamente saciada, que un camión pudo haber retumbado a través del cuarto y ella no habría podido moverse.
-Levántese, Miley- dijo él en un tono calmado, y le quitó el resto de la venda de los ojos, así que ella le podía ver claramente. Él tenía cara de enfado.
Ella se esforzó para ponerse en una posición sentada, lo cual no fue hazaña fácil en absoluto. Sus extremidades temblaron y ella quiso recostarse en un charco en la alfombra increíblemente suave y profunda.
Con algún esfuerzo ella se las ingenió para obligar a sus pies a sujetarla y casi tropieza en sus tacones.
-Ven.- le dijo Nicholas cambiando de dirección y caminando a grandes pasos hacia el otro extremo de la habitación donde había otra puerta.
Miley sonrió abiertamente detrás de su espalda. Me corrí sin su permiso.
Ella rápidamente sofocó la sonrisa abierta y se apresuró a seguirle. Ella simplemente soltó mas gemidos otra vez cuando el consolador y el tapón se movieron dentro de su cuerpo que todavía estaba temblón. Su culo no dejaba de picar, lo cual no ayudó al deseo incontrolable de tener más orgasmos.
Él caminó a grandes pasos hacia otro set de puertas y las empujó para el cuarto de baño más grande que Miley alguna vez había visto. Su cuarto en el centro vacacional exclusivo era bonito, pero podría tener ese cuarto de baño. Los acres de diseño italiano, que enlosaban el suelo eran muy bellos, más gabinetes de caoba y más contrapartes superiores de mármol, y más floreros de flores frescas. Una bañera enorme de remolino ocupaba una esquina del cuarto de baño en la que se podrían sentar al menos a cuatro parejas. Alrededor de eso las plantas se derramaban debajo de arimeces construidos en la pared a fin de que pareciera como si la estación balnearia estuviera en un bosque tropical.
Nicholas paseó alrededor de una pared de mármol que fluía de gabinetes por todo el baño y Miley vio que era una ducha grande con tres separaciones. Había también grandes ganchos que miraban inusual construidos en la ducha, fuera de los showerheads, y Miley se preguntó para que estaban.
Cuando ella le alcanzó, Nicholas tendió la bufanda que él había destinado para una venda de los ojos. -Dame tus muñecas.
-Sí, Cariño.- Ella le contestó con tanto arrepentimiento como le fue posible.
Nicholas rápidamente le ató las muñecas y luego la hizo retroceder contra la pared, bajo uno de los ganchos. Él levantó sus brazos y atrapó la bufanda en el gancho a fin de que ella prácticamente colgaba de él. Sus pechos atrajeron de inmediato la atención de Nicholas hacia ellos. Él pellizcó y tiró de ambos pezones, y los comenzó a rodar entre su pulgar y su dedo índice, duro lo suficiente como para causar que ella se quedase sin aliento.
-Mi chica pícara, pícara,- Él le susurro, sus ojos azules se vengaron de ella. -¿Qué debería hacer contigo?
¿Es que una, interrogación retórica, Cariño?- Ella mordió su labio, esperando que él no percibiese su desliz en hablar sin permiso.
Él trató de alcanzar las cuerdas del corsé de ella y comenzó a desenlazarlas. -Ésta no es la sala de juntas, bebé. No hay negociaciones aquí. Tú haces lo que te diga; tú me sirves y te ocupas de mí placer. Esa es tu meta. ¿Entiendes?
Miley inclinó la cabeza. -Sí, Cariño-.
Nicholas enfocó su atención en desabrochar su corsé y lanzado a un lado, dejándola desnuda de cintura hacía arriba. Pero entonces él abrió la cremallera de su falda, dejándola caer alrededor de sus tobillos hasta que ella estaba vestida sólo con el arnés del consolador de cuero y estiletes, el collar de cuero todavía alrededor de su cuello.
-Te ves deliciosa así como así-. Él puso en el suelo el arnés sacándolo de su cintura, su dedo de entre los pechos de ella. -Pero no queremos arruinar el cuero o tus zapatos, así que justamente tendremos que perderlos.
Él le quitó el collar, y Miley se sintió extrañamente desnuda sin él, si bien ella estaba ya desnuda.
Sus dedos talentosos vagaron por su cuerpo, bromeando y tentándola cuando él lentamente desenganchó el arnés. Miley casi alzó la voz por el alivio. Pero ella sintió un vació repentino por la pérdida de la estimulación cuando los consoladores estaban distantes, fuera de su cuerpo.
Después él se inclinó y le sacó sus estiletes, dándole un masaje a cada pie después de quitar el zapato. Cuando él terminó, ella colgaba del gancho, los dedos de los pies apenas tocando el piso de ladrillo fresco. Sus brazos dolían de estar colgada de ellos. Ella se sintió repentinamente pequeña y vulnerable, la forma que él estaba parado allí, completamente vestido, y la observaba presentando una apariencia oscura en su cuerpo y cara.
Nicholas dobló los brazos sobre su pecho y estudió el cuerpo delicioso de Miley. Su pelo bastante negro colgado en ondas por encima del hombro de ella y su cuerpo delgado mendigando ser tocado. Él una vez se había oído su punto de vista de que ella estaba muy flaca, pero él pensó que estaba desquiciada. Era perfecta.
Su mirada fija viajó sobre sus senos pequeños, firmes, bajando para su cintura estrecha, y hacia adelante para el triángulo de pelo oscuro entre sus muslos. Y sus largas piernas que él siempre había amado.
Bravo, él la tenía donde siempre la había querido.
Nicholas se quito camisa playera, abriéndola de un tirón por los corchetes, y desechó sus pantalones de cuero. Todo el tiempo, tenía la mirada fija en Miley, nunca vacilando. Los ojos de Miley se ampliaron en la vista de su po*lla muy erecta, y avanzó dando tumbos contra su barriga cuando de forma deliberada e invitadora ella se dio un golpecito en los labios con la lengua.
Sí, ella era una chica muy mala. Y él iba a gozar cada minuto de su castigo.
Él pasó rozando a Miley como si fuese a colocase detrás en la ducha y ella dio un suspiro suave cuando su brazo puso ásperos sus pezones.
Él dejó correr el agua hasta que estuviese en una temperatura acomodadamente caliente, luego desenganchó el showerhead y empezó rociar la piel de Miley con él, evitando su pelo, antes de dejar a un lado el showerhead otra vez.
Nicholas agarró una esponja y la enjabonó con gel perfumado en jazmín. -Tienes un cuerpo tan bello…- Dijo él cuando empezó a lavarla. Él empezó en su cuello y ella inclinó la cabeza y dio un gemido suave.
Lentamente él se abrió camino por su cuerpo, cuidadosamente enjabonando en cada pulgada suya. Miley gimió otra vez cuando él le lavó los pechos y puso una atención especial para sus pezones, para asegurarse que estaban más que sensibilizados.
-¿Es esto mi castigo, Cariño?- Miley preguntó su voz jadeante cuando él alcanzó los rizos suaves del montículo de ella.
-No, aun no es el final-. Él resbaló un dedo en sus pliegues y acarició a su clítoris, y le agradó su respuesta temblorosa.
Miley supo que Nicholas intencionalmente la volvía loca. Dios mío, se sintió tan bien al hacerle levantar su cuerpo con tal esmero. Ella deseó que sus manos estuvieran libres para que ella le pudiera tocarlo a él, y lavar su hermoso cuerpo energético de la misma forma que él lavaba el de ella. A ella le gustaron sus músculos muy duros que la rozaban por la espalda cuando él activó el doblez de sus bíceps, la concentración en sus características masculinas. En parte ella no podría creer que estaba de hecho aquí en el club, haciendo de esclava de Nicholas para el fin de semana.
Chica, esto debe partir rumbo a algunas reuniones interesantes de la junta una vez que estuvieran en la realidad.
Cuando él terminó de enjabonar su cuerpo, dejó a un lado la esponja y otra vez se encargó del showerhead. Él le enjuagó el jabón, restregándole palmas sobre su piel. Él se detuvo para esconder en la palma de la mano sus senos, y Miley se retorció en su toque sensual. Pero cuando él alcanzó su clítoris todavía sensibilizado, lo acarició aun más fuerte que antes, y ella casi se corre otra vez.
-Abre tus piernas-. Él empujó sus muslos mientras hablaba.
-Sí, Cariño-. Miley hizo lo mejor posible, visto que ella estaba colgando de un gancho y sus dedos del pie apenas tocaban el suelo de la ducha.
Nicholas hizo pedazos los labios de su coño con una mano y trajo el showerhead entre sus muslos. Miley alzó la voz en la percepción de las duchas palpitantes en contra de su coño. Ella podría sentir otro orgasmo construyéndose, y estaba dispuesta a apostar a que sería uno poderoso.
Como ella comenzó a temblar, Nicholas apartó el showerhead de su coño, y su cuerpo se estremeció por la pérdida repentina de estimulación.
-Miley.- Su voz estaba llena de reproche cuando él se levantó y la obligó a cambiar de dirección a fin de que su espalda fuera hacia él. Afortunadamente, la forma en que tenía, anudada la bufanda y colocada en el gancho libro a sus muñecas del dolor. Pero su cuerpo fue otra historia. A ella le dolió de estar colgada de sus brazos, así también lo desea y comenzaba a sentir luz con membrete.
-Me encanta tu pelo,- dijo Nicholas después de que le diese la vuelta a fin de que su espalda estuviera hacia él. Él paso los dedos a través de su pelo y Miley suspiró en la percepción lujosa de él. -¿Sabes cuántas veces la he imaginado desnuda, a horcajadas sobre mí, con tu pelo deslizándose a través de mi piel?
Se entusiasmó. Ella no había tenido ni idea. -¿Realmente? No, quiero decir, Cariño-.
Él continuó pasando sus dedos por su pelo de un modo que le hizo a ella querer gemir. -Excepto que esto no es todo lo que he imaginado-.
Él la dejó por un momento y lo siguiente que ella oyó fue la aspersión de la ducha y el agua caliente se lanzó a través de su pelo. Cuando estuvo mojado, él empezó a enjabonar su pelo, dándole masajes a su cuero cabelludo.
-He imaginado que estabas atada en mi cama mientras te follaba hasta la muerte-. Su masaje se intensificó y en el mismo momento el coño de Miley recibía con humedad sus palabras. -Te he imaginado aquí, caminando desnuda al lado de mí a través el centro vacacional mientras otros hombres admiraban su cuerpo, y si escojo a alguien más que alguna vez nos tocara a usted pero a mí no.
Miley se calmó. -¿Usted no me haría hacer eso, cierto?
-Te has ganado por si misma otro castigo, bebé- Él empezó a enjuagar el jabón de su pelo. -Te expresaste públicamente de nuevo y no me dirigiste la palabra correctamente.
Miley se combó en contra de sus brazos. -Lo siento, Cariño-.
-No te puedo dejar lograr evadir toda responsabilidad. ¿Tú entiendes, o no ?
Ella suspiró. -Sí, Cariño-.
-Bien-. Él le dio la espalda y alcanzó arriba a desatar la bufanda haciéndole a ella salir del gancho.
Cuando él la soltó, le dio masaje a sus brazos doloridos hasta sus muñecas y le sonrió. -Es tu turno de lavarme.-

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HI AQUI DEGANDO CAP RAPIDITO APROBECHANDO Q LLEGE D TRABAJAR Y NO HABIA NADIEN JIJI EN FIN  LES INFORMO Q EN ESTOS DIAS YO CREO Q EL JUEVES MEGAAAAAA MARATON XQ COMO SABEN M VOY DE VIAJE SUBIRE "SUMISA" "SIN RAZON PARA VIVIR" Y 2 NUEVAS NOVES SI O NO MEGA MARATON, PERDON NO ACOMODE EL CAP PRISA BUENO.

SE PONE MAS CANDENTE EN LOS DEMAS CAPS Y REPITO YO NO LA HICE ES UNA ADAPTACION DE ALGUIEN MAS.

CAP DEDICADO  A TODASSSS LAS QUIEROOOOO YAYAYA AHORA SI ME VOY PENDIENTES JJIJI COEMNTEN CUIDENCE BYE

lunes, 30 de mayo de 2011

SUMISA cap-4


 UN SONIDO&GRITOS DE DOLOR&EXCITACIÓN.
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Con Miley en rodillas ante él, Nicholas estaba pasando apuros para no demostrar su satisfacción ante su sumisión. ¿Cuántas veces había imaginado él este momento? Incontables, que él recordara.
Cada vez que Miley tomaba un pedacito de comida de su mano, su boca suave chupaba ligeramente sus dedos y él tuvo que pelear por ocultar sus gemidos. Ella se veía tan bella con sus pechos en exhibición, y se quedaba con la mirada arriba en él con ese color moreno primoroso, profundo con el que lo miraba.

En lo que concernía a Nicholas, la comida duró mucho. Pero él tuvo el gusto de ver a Miley retorciéndose en sus pies, y tuvo que recordarle que ella no tenía su permiso para llegar al clímax.

Cuando terminó de cenar y de alimentarla a ella con el último mordisco de la comida, él dijo, -Cronometra para el postre, el cuál tengo la intención de gozar completamente-. Él apartó a la fuerza su plato y alcanzado una rebanada de pastel chocolate. Se agachó para retorcer un dedo en su pelo y tiró de él. -Me comerás la po*lla, con gozo-.

Miley se quedó sin aliento cuando él bruscamente tiró de su pelo un poco más fuerte, atrayéndola más cerca de él, permitiéndole a ella sentir el dolor y el placer de su control sobre ella. Él abrió sus muslos y la trajo a fin de que se estuviera su cara más próxima a su entrepierna, dónde su po*lla se tensó para pasar a través de sus pantalones.

Cuando él la tuvo donde la quería, Nicholas soltó su pelo y desabrochó sus pantalones de cuero, cerrados con cremallera hasta abajo. Los pantalones tenían una cremallera que estaba debajo de sus pelotas, que abrió consintiéndole libertad completa y total a su pene.

Su po*lla y pelotas salieron a chorros de la abertura. Los ojos de Miley se ensancharon y su lengua lamiendo a lo largo de su labio inferior. Él acarició su erección delante de su boca, la cabeza de su eje casi tocando sus labios.

Nicholas recogió el plato del postre y lo mantuvo muy cercano a ella. -Toma el relleno del pastel y úntalo en mí con tus dedos-.

En la cara de Miley apareció una sombra bonita de un tono rosado cuando ella sumergió dos dedos en el postre y recogió una cierta cantidad del relleno. Él lanzó hacia delante su erección y la observó como ella propagó el relleno de arriba hacia abajo por su longitud. El bledo, su mano palpada bien en él y no podría esperar a tener su boca caliente deslizándose sobre su po*lla.

-Hasta que esté cubierto,- dijo él cuándo ella terminó de esparcir lo que estaba en sus dedos.
Miley sacó a cucharadas más relleno del pastel y se concentró en recubrir su pene hasta que no quedo ningún trozo piel desnuda. Su voz casi se hizo pública en un gruñido cuando él le dijo que lo Lamiese.
Con su lengua ella le dio un golpecito sobre la cabeza de la po*lla, y él casi tembló ante el placer de esto. Fue todo lo que él podía soportar para no le permitirles a sus ojos rodar de regreso a su cabeza. Ella continuó, lentamente dándole lametazos con la lengua de arriba abajo por su longitud, lamiendo y chupando cada pedacito del pastel llenándose la boca. Él estaba seguro ella le daba juego, balanceándose, para quizá hacerse una paja con los consoladores. Ella aún bajó a sus pelotas y lamió las bolsas que estaban tan duras como las nueces.

Cuando ella terminó de limpiar el postre de su erección, él dijo, -Succiónalo-.
Sin titubear, Miley se la metió en la boca. Él agarró con fuerza en su puño un puñado de pelo negro sedoso y la guió para que se la succionase completamente. Ella asoció los pocos ruidos de zumbido con un rebaño o bandada de animales en movimiento cerca de su mente. -No hay vuelta de hoja.- dijo él mientras ella se movía de arriba abajo, trabajando su pene con su mano mientras su lengua le daba un golpecito a lo largo de su longitud. -No te detengas ni por un segundo-.

Jodér. Él no iba a ser capaz de aguantar. -Voy a correrme en tu dulce boca, y vas a tragarte cada gota de semen que caiga-. Sus ojos se encontraron, y ella le lanzó una mirada inquisitiva mientras seguía chupando.

-Venga adelante, bebé-. Él le dio un masaje a la parte de atrás de su cabeza. -Lo puedes hacer.-
Miley chupó más fuerte. -No hay vuelta de hoja. Así, sigue así-. Él peleó por mantener los ojos abiertos para poder observar su po*lla deslizándose dentro y fuera de su boca. Él empezó a bombear sus caderas con el ritmo de los movimientos de ella.

Su clímax aumentó dentro de él, un infierno rugiente que le tomó como una tormenta de fuego dentro de su cuerpo. Él mordió el interior de su mejilla para no gritar, cuando su pene avanzó dando tumbos y su semilla chocó violentamente contra la boca de Miley. Ella no hizo ninguna pausa. En lugar de eso ella chupó más fuerte y se tragó cada gota que salía de él.

Cuando él ya no podía aguantar más, le cogió con su mano el pelo y estirando de ella para sacar su po*lla húmeda, que se deslizó de su boca y él apretó sus dientes para retener su autocontrol.
Carájo. Él nunca había tenido una eyaculación tan impactante mentalmente en toda su vida. Él podría jurar que había visto las estrellas detrás de sus ojos.

Miley se chupó los labios, tragándose lo último que Nicholas había soltado. Ella no lo había hecho nunca antes y estaba sorprendida de encontrar que lo disfrutado. Había sido una conexión entre ella y Nicholas, una experiencia los había hecho más íntimos amigos. Él le había sabido a dulce y salado, mixto con el sabor del delicioso pastel. Ella había disfrutado de lamer cada pedacito.

A ella le gustó la apariencia que tenía los ojos de Nicholas ahora mismo. Se habían oscurecido por el ardor y la pasión. Su coño latió, ella deseaba tener su po*lla allí en lugar del consolador. Ella quería que él la follase por el culo también, en lugar del tapón que tan llena la tenia.

Él se levantó y se metió su po*lla y sus pelotas de vuelta a sus pantalones de cuero. Después cerró la cremallera de sus pantalones, y se detuvo delante de ella ayudándola a ponerse de pie. Sus pezones desnudos rozaron su camisa playera y ella sintió el calor de él emanando a todo lo largo de su cuerpo.
-Muy bien, Miley-. Él tomó su mano y la condujo a través del cuarto hasta las contrapuertas. -Tienes una boca talentosa-.
-Gracias, Cariño,- dijo ella.
El consolador en su coño y el tapón en su culo la estimulaban con cada movimiento que hacía y ella desesperadamente pensó que él se los quitaría y luego la follaría hasta saciarse.
Su estómago revoloteó cuando él abrió las puertas, revelando una cama de cuatro pósteres enormes, junto con bellos muebles que decoraban el dormitorio. El hormigueo en su barriga creció aun de forma más intensa cuando ella pensó en Nicholas follándola en esa cama.

La alfombra lujosa de Borgoña se hundió bajo sus tacones y una brisa ligera movida por un abanico colgado del techo acarició su piel.
Cuando alcanzaron el centro del cuarto, Nicholas se detuvo y soltó su mano. -Arrodíllate-.
Miley obedeció, pero cuando él dijo, -Descansa tu cara y antebrazos contra de la alfombra y mantenga en el aire tu culo- Ella a casi se plantó.

Su mirada se estrechó y ella rápidamente asumió la posición. El consolador en su coño y el tapón en su culo parecieron hundirse aun más y se mordió el interior del labio para refrenar un gemido. Ella podía suponerse que la parte trasera de la falda negra corta y ceñida que llevaba no escondería ni un maldito cariño de su trasero.

Ella oyó a Nicholas moverse detrás de ella y luego lo siguiente que ella noto es que él estaba arrodillado al lado de ella, arrastrando una bufanda negra de seda sobre su mejilla.
-Voy a vendarte los ojos ahora, mi bebé-. Su tono fue bajo y erótico. A ella le gustó la forma que él la llamó su “bebé”. Fue una caricia tan sensual viniendo de sus labios.

Nicholas le colocó la venda sobre los ojos y la ató afanadamente detrás de su cabeza. Ella le oyó susurrar otra vez al lado de ella y todos sus sentidos se intensificaron. Ella oía el sonido de su respiración, los ruidos de pasos suaves de Nicholas sobre la alfombra, y la suave brisa de aire que provenía del abanico del techo con un suave silbido. Ella olía el fresco olor de la alfombra y el perfume de los jugos de su coño fluyendo de entre sus muslos.

Y cuando ella oyó a Nicholas que se movía hacia ella, todos sus sentidos vinieron en amplitud a ojo avizor. Una sensación de hormigueo se movió errática y ligeramente a lo largo de su columna vertebral y tembló.
Las manos fuertes de Nicholas le agarraron cada una de las mejillas de su culo y ella se sobresaltó. Él amablemente amasó la carne, como él hablaba en una voz suave, reconfortante, pero lo que le dijo no la reconfortó en absoluto.

-Bebé, tú sabes que tengo que castigarte ahora-. Él continuó dándole masaje a sus asentaderas mientras hablaba, pero ella estaba tan asustada por lo que le iba a hacer que la proporción de su miedo se duplicó.
-Con los consoladores has sido castigada por llamarme 'bastardo' hace un rato, en lugar de Cariño-. Ella pensó que oía diversión en su voz, pero probablemente lo imaginaba. -Ahora serás castigada por moverse cuando le di instrucciones de permanecer quieta. ¿Entiendes?-

-Sí,- susurró ella.
-Miley-dijo él en un tono preventivo.
-Cariño. Sí, Cariño-.
Él continuó agachado sobre ella amansando su trasero, y hablándole en el paciente tono de “soy un dios”. -Me veré forzado a castigarte otra vez la próxima vez que olvides referirte a mí como Cariño-.
Miley cavó sus dedos en la alfombra mantener el control de su ego. Esto resultaba ser más duro que lo que ella se había supuesto. -Sí, Cariño-.
-Muy bien-. Él apartó sus manos de ella y sintió algo deslizarse sobre su piel. Algo diferente que no era la bufanda. Tiras de cuero suaves que le cosquillearon a en la piel y que le provoco que se echara a temblar.

-¿Sabes qué es esto?- Nicholas lo pasó sobre su culo y lo fue bajando hasta llegar en medio de sus muslos, causando más humedad para empapar alrededor del consolador metido en su coño.
Ella pensó acerca de eso un momento, y luego una burbuja de miedo se levantó dentro de ella. -¿Un látigo?
-Eso es correcto-. Él continuó deslizando el látigo sobre su piel, acariciando su espalda hasta llegar a su cuello, y de regreso a lo largo de su columna vertebral, y bando otra vez para rozar nuevamente su culo. -Has sido una chica muy mala, Miley Cyrus, y debes ser castigada-
Oh. ¿En qué clase de lío se había metido?

Su cuerpo estaba increíblemente tenso mientras él continuaba acariciándola, prolongándose el momento de cuando él extraería su castigo. -La debería castigar por provocarme esa vez en la sala de juntas. Por hacerme desearte y nunca darme un momento a solas contigo. ¿Por qué es eso?
Miley tragó saliva y luego sus palabras salieron de su boca a la carrera. -Tuve miedo. Asustada de que usted vería cuánto le deseaba. Lo Deseo.

Nicholas arrastró las tiras de cuero bando entre sus muslos otra vez. -Vale-.
¿Qué quiso decir eso?
Pero en el siguiente momento todo pensamiento racional huyó de su mente, cuando el látigo choco con su carne en un golpe repentino y duro. Miley gritó, pero apenas tuvo tiempo de notar la primera parte del latigazo, cuando el segundo golpe cayó repentinamente. Picaba. Dolía como el demonio.
Pero entonces el dolor comenzó a cobrar un sentimiento apacible. Comenzó a hacer juego con las sensaciones que ella sentía en su culo y en su coño. Cada golpe repentino aumentó su excitación y ella comenzó a retorcerse.

-Calma, cariño-. Él la golpeo mas fuerte con el látigo y ella avanzó dando tumbos hacía adelante. -No puedo detenerme hasta que estés completamente callada.
Miley tembló y mordió el interior de su mejilla tan fuerte que casi gritó del dolor que se causo ella misma. El sabor metálico de sangre llenó su boca, pero no le importó que el dolor sólo acrecentase todas las demás cosas que ella sentía y la excitara aun más.
Con la venda en los ojos, todas las sensaciones parecían intensificarse más, haciendo todo parecer un poco más extremo. Sus muslos temblaron y su estómago se engarroto con fuerza cuando sintió el comienzo de un orgasmo salvaje y comenzando a correrse.
-No llegues al clímax,- dijo él, como si leyera su mente. Él la azoto otra vez más con el látigo, y esta vez fue aún más duro y fuerte. -Conténgase o ganarás un castigo más severo-
. ¿Qué podría ser más severo?
Ella no quería saberlo.

Pero él se mantuvo flagelándola. Su culo picando y su mejilla ardió de donde ella la mordía. Ella comenzó a ver las estrellas detrás de la venda de los ojos negra y una la ola detrás de otra ola de placer se remontó a través de ella, poniéndola más cerca y más cercano a ese borde que se supuso que se cruza.

Y luego él la azoto con el látigo lo suficientemente fuerte como para enviarla por el borde. Miley gritó. Su cuerpo se sacudió con fuerza y ella comenzó a rodar encima de su costado. Ella no tenía apenas conciencia de cualquier cosa de lo que ocurría alrededor de ella. Pareció que su mundo entero había explotado. Las estrellas entraban de súbito en su cabeza. Su coño latiendo alrededor del consolador, y su culo contrayéndose alrededor del tapón. Su cuerpo entero fue un orgasmo macizo y grande, y ella pensó que nunca acabaría.

Cuando ella comenzó a bajar del cielo, oyó a Nicholas suspirar antes de que él dijera, -Cariño, justamente te has ganado por tí misma un nuevo castigo.
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CAP DEDICADO A VALE SARIS SOFI A MI SIS LOCA CYRUS TIFFA EUGENIA LUCI ARACELY EN FIN A TODAS SI NO LES PUSE SORRY LAS QUIERO NIÑAS MUAA MUAA JIJI.

me escape para subirles cap que me pidieron a mares (ok no) jiji
sin nada que decir si puedo mañana les pongo otro y enverdad sorry si no comento pero no puedo
pero prometoooo ponerme al corriente y comentar saben que si lo hago jiji
bueno ya m voy antes q me cachen comenten
cuidense bye.

viernes, 27 de mayo de 2011

SUMISA hot cap 3

cap dedicado a mi sis  saritha q se moria x el sig jiji broma.

 EL PORTAFOLIO
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En el momento que Nicholas oyó el golpe en la puerta sus intestinos se apretaron. Él había esperado un momento oportuno, en espera de una oportunidad con Miley. En la corporación de inversión ella estaba todo el tiempo tranquila, lejana e intocable. Pero ahora él iba a hacer más que tocar. Su po*lla se endureció dentro de sus pantalones de cuero, y se preguntó cuánto tiempo iba a aguantar antes de que tuviera que tomarla.

No, él iba a hacerle esperar a ella tanto como le fuera posible.

Con zancadas lentas, constantes, caminó hacia la puerta de la suite que era espaciosa, en la seguridad de que cada momento de anticipación aumentaría el nerviosismo de Miley y el deseo. Iba a tomar toda su fuerza de autocontrol para no follarla el momento que la viera.

Él no se percató qué tan verdadero era el pensamiento, hasta que abrió la puerta y vió a Miley en el vestíbulo, la barbilla levantada y sus ojos brillando intermitentemente con el arrojo y fuego que él siempre había admirado en ella.
Sí, este fin de semana iba a ser interesante, por no decir más.

-Maestro Nicholas, su collar.- Christina le dio el collar a él, luego inclinado de modo respetuoso la cabeza. -Si tú no quiere nada más…-
Él la agitó la mano completamente incapaz de apartar su mirada de Miley. -Gracias, Christina.

La esclava salió fuera del cuarto, dejando sola a Miley y Nicholas. Agarrando con fuerza el collar en su puño, se recreo un momento mirándola, dejando que el nerviosismo recorriera cada maldita pulgada de su cuerpo, como el pudo apreciar. Christina había escogido el traje perfecto, la falda apretada de cuero, tan corta que revelaba las piernas largas de Miley, y el corsé levantando sus deliciosos pechos de un modo que hizo que le picaran los dedos de deseo de tocarlos.

Nicholas tomó la mano de Miley y la metió en el cuarto de un tirón. Sus dedos temblaron al agarrarla a pesar de la expresión compuesta y arrogante de su cara.

Oh sí, él iba a disfrutar enseñándola a someterse a ser su esclava.
Cuando estuvieron solos en el cuarto, Nicholas  dijo -Estoy seguro Christina le enseñó las reglas. Y que tú simplemente ha elegido ignorar la primera parte.
Miley se mordió los labios, él podría ver la guerra dentro de ella. Una mujer de cargo, cediendo el control a un hombre autoritario, ella obviamente iba a necesitar que se le enseñara una lección. Probablemente varias.
Interiormente él se sonrió al pensarlo.

Cuando Miley no contestó inmediatamente, él dijo -Es que quiere un segundo castigo?

Después de una llamarada concisa de desafío en sus ojos de color moreno, Miley agacho su mirada e inclino de modo respetuoso su cabeza. –No, Cariño.- Ella se puso recta y puso las manos detrás cruzándolas en la espalda.

Él lentamente se paseó alrededor de Miley, arrastrando el collar de cuero sobre los hombros de ella y echando su pelo hacia atrás, admirando cada pulgada de la belleza de la mujer. Ella olía al aceite del jazmín y el perfume rico de su deseo.

Él se detuvo detrás de ella y pasó rozando el collar, a lo largo del interior de un muslo, y debajo de la falda hacia su montículo. Miley respiró una bocanada pequeña de aire, pero no se movió. Su mano lentamente viajó hasta sus pliegues donde ahuecó su intimidad, presionando el cuero contra su blandura. Él deslizó un dedo en su calor sedoso y ella se estremeció.

-Estás lista para mí.- Él acarició su clítoris y Miley dejó escapar un gemido pequeño cuando su humedad recubrió su mano. -¿Quieres que te folle con mis dedos y correrte conmigo ahora?

La voz de Miley fue baja y jadeante cuando ella respondió, -Sí.
-¿Sí qué?
-Sí, Cariño.

Él se detuvo un momento, dejando la constitución de anticipación. -No, no pienso que te hayas ganado esto.- Él saco los dedos de sus pliegues y se llevó la mano a la nariz para oler el perfume intoxicante de su clítoris. Su po*lla avanzó dando sacudidas dentro de sus pantalones de cuero negro. Joder, a este paso, él no iba a ser último en desear el desahogo.

Cuando él terminó de rodear a Miley, y estaba delante de ella otra vez, él dijo, -Levanta tu cabeza.

Miley obedeció y forzó hacia fuera sus pechos a fin de que fueran exhibidos en una forma más tentadora. Pero su pelo bastante oscuro obstaculizó la vista.
El deseo chamusco las venas de Miley cuando Nicholas empujó su pelo detrás de sus hombros. Su intimidad todavía sintió un hormigueo en donde él lo había acariciado, y ella reventaba de ganas de tener un orgasmo.

Él iba vestido con unos pantalones de cuero negros tan ajustados que moldeaban sus atléticos muslos, y con una camisa playera sin mangas. Él olía bien, también. A almizcle sazonado con especias, a loción para después de afeitarse y a macho.

Después de empujar hacia atrás su pelo, Nicholas  usó el collar negro para acariciar la parte superior del corsé, sobre cada pecho, acariciando los rosados y oscuros botones de sus pezones, ella miraba a hurtadillas por encima del material. Él enganchó con un dedo la mitad de la cuerda del corsé y Miley vio jadeando como él tiraba fuertemente y se abría de pronto el corsé con un pequeño sonido explosivo y se rompía la cuerda liberando sus pechos.

-Bellos.-Murmuró, frotando de un pezón tenso hacía el otro. Agachó la cabeza y le dio un golpecito con su lengua sobre cada pezón que empezaron a ponerse duros como diamantes. Miley no podría evitar soltar un gemido suave derramado a través de sus labios, que era provocado por el contacto.

Un golpe llegó a la puerta y Nicholas  levantó la cabeza. Su mirada clavada en la de ella por un largo momento. -No te muevas.- le ordenó y dio media vuelta.
Miley puso las manos delante y comenzó a subir el corsé hacia arriba por encima sus pechos antes de que él abriera la puerta. Nicholas la recorrió con la mirada cuando su mano descansó sobre el tirador de la puerta.

-No te dije que no te movieras?-. Él le lanzo una mirada firme, mientras se guardaba el collar en un bolsillo de sus pantalones de cuero. -Te has ganado tu segundo castigo
-Ca*rajo.
-¿Tienes el deseo de ganar una tercera parte?- Su mirada se estrechó. -No hables hasta que te dé permiso para hablar, y las manos a la espalda y mantén tu espalda recta. Deje el corsé bajo sus pechos a fin de que los pueda ver cada vez que yo quiera.

Miley pensó en discutir, pero no estaba segura lo que él tenía en mente para sus castigos. Ella decidió obedecer y reponer sus manos a la espalda y alzo su barbilla aún más alto.

Cuando Nicholas  abrió la puerta, dejó entrar a tres hombres con bandejas en forma de domo. Miley pensó que se iba a morir de vergüenza, allí de pie recta y con sus pechos desnudos en exhibición. Un remolino de aire entró del vestíbulo, pasando y rozando sobre sus pezones, haciendo que le dolieran aun más.

Para su alivio, los camareros no la miraron. Se ocuparon de colocar en el suelo las bandejas, levantando platos, y colocando la comida en la mesa de caoba grande que había en un extremo del cuarto.

El estómago de Miley se expreso con un gruñido aun más fuerte, cuando esta vez percibió los olores enriquecedores de langosta, camarones, asado a la parrilla, de la almeja, la sopa de salmón y el pan recién horneado.

Para alejar a sus pensamientos de la comida, y de sus pechos desnudos, contempló la habitación. Era una suite absolutamente asombrosa con sus enseres de caoba ricamente pulidos y los cojines hechos en terciopelo de color arándano rojo y agrio. Los floreros llenos de flores frescas adornaban las mesas, en lo que debía ser el cuarto de estar. Miley atrapó el perfume de rosas, orquídeas, y lirios mixtos con el perfume del aceite del limón.

En el extremo más alejado del cuarto había otro set de contrapuertas, y Miley imaginó que conducía al dormitorio. Simplemente el pensamiento de entrar en el dormitorio con Nicholas  envió más emociones a través de su intimidad. ¿Dios mío, ella realmente iba follar con su Vicepresidente asociado?

Cuando los hombres finalmente salieron con sus bandejas vacías, la puerta se cerró de golpe detrás de ellos. Y Nicholas se movió hacia Miley, con movimientos tan ágiles y graciosos como los de una pantera. Ella nunca le había visto puesto otra cosa que sus trajes de calle costosamente hechos a la medida, y ella no podía creer que él se viera aun más deseable con una camisa playera sin mangas y esos pantalones de cuero y esas botas negras.

Él hizo una pausa en un armario guardarropa con dos cajones, y un par de puertas que se mecieron cuando cogió los tiradores. Había varios estantes alineados al lado derecho del armario guardarropa, un surtido de artículos en cada estante. En el lado izquierdo, algunos trajes colgaban que eran sexualmente atractivos por lo que ella podía deducir.

Cuando Nicholas  cerró el armario guardarropa, tenía un tubo en una mano y algo que se parecía a un cinturón negro de cuero con un consolador y un tapón al final.

Oh, joder.
Miley tragó saliva. Sus ojos se ensancharon, cuando él se acerco. -Uh, no es…
-Miley.-dijo él frunciendo el ceño. -Sabes que no puede hablar sin mí permiso.
Ella tragó saliva otra vez. -Sí, Cariño.

Él se puso ante ella y le acarició el pelo y la cara. -Y no, no estás autorizada.- Él se arrodilló ante ella y le acarició el interior de una de las rodillas. -Abre tus piernas más para mí.

Miley obedeció, medio asustada y medio excitada pensando en lo que él estaba a punto de hacerle.

Éste es tu primer castigo.- Él usó el gel del tubo y sacando el tapón del extremo poniéndole gel a fin de que destellara contra la luz suave del cuarto. 

Él levantó su falda y agarró una de las mejillas de su trasero con una mano. -Llevarás puesto este cinturón hasta que le permita quitárselo.

Miley contuvo el aliento cuando él colocó la cabeza del tapón en los pliegues arrugados de su intimidad, lentamente resbalo por el pasándolo hacía su trasero y amablemente empujo el tapón por la ranura del culo, llenándola profundamente. Ella tuvo que morderse los labios para abstenerse de gemir con mucho gusto.

Él se inclinó hacia adelante e inhaló por la nariz los rizos suaves de su montículo. Su lengua acariciándola, y empezó a culebrear a lo largo de su raja, y más humedad inundo su intimidad así como una emoción rizada que corría a través de su barriga.

-Estás tan caliente y mojada para mí.- Su voz sonó con una nota de satisfacción.- Bravo, pues no necesitaré lubricar el consolador.

Nicholas metió el consolador de caucho a la fuerza en su intimidad y Miley se quedó sin aliento ante la intrusión repentina. Ella casi movió sus manos hacia los hombros de él para agarrarse, pero logró refrenarse a tiempo.

Él sujetó el arnés de cuero alrededor de su cintura, conservado el consolador y el tapón tirante en los huecos de su cuerpo. Ella nunca había sentido nada tan apetecible en su vida, y pensó que se iba a correr en ese momento.

Como si leyera su mente, sus ojos azules encontraron los de ella, él se enderezó y dijo, -No puedes correrte sin mi permiso. ¿Entiendes?
Bien, fantástico. Ella vaciló, pero él estrechó su mirada y ella se apresuró a ir a decir, --Sí, Cariño.

Nicholas cambió de dirección y caminó a grandes pasos hacia la mesa cargada con comida deliciosa, y se sentó. Ella esperó a que le dijera que se sentara a la mesa, pero en lugar de eso él empezó a llenar su plato, ignorándola. Ella empezó a decir algo pero cerró de golpe la boca. Su estómago hizo la conversación por ella, gruño tan fuerte que simplemente apostó a que se habría oído a través de las puertas pesadas y fuera en el vestíbulo.

Cuando su plato estuvo lleno, finalmente él la miró. -Ven aquí.- Él señaló la alfombra que había delante de él.

Miley retuvo sus manos en la espalda y siguió sus instrucciones. Con el tapón en su culo, y el consolador en su intimidad, sintió como caminaba con un bamboleo. Fue difícil de caminar en estiletes y verse graciosa cuando sus orificios estaban rellenos con caucho.

Cuando ella le alcanzó, él dijo, -Arrodíllate.
Ella sólo vaciló un momento luego se arrodilló ante él, sintiendo el cambio y el tirón de los tapones dentro de ella.

Él saco el collar negro tachonado de su bolsillo y lo sujetó delante de ella. -Eres mi Esclava para el fin de semana, Miley, y llevarás puesto mi collar.- El tono de su voz no admitía discusión.

Ella apretó los dientes. -Sí, Cariño.

Él simplemente dio por supuesto y levantó su pelo largo para poder sujetar el collar alrededor de su cuello. Cuando él terminó le atrapó la barbilla con una mano.- Me perteneces este fin de semana.

Los escalofríos de excitación de su tono y la apariencia de sus ojos se estremecieron a través de ella. -Sí, Cariño,- susurró ella.

-Sin embargo, tú necesitas una palabra segura.- Su expresión se volvió seria cuando siguió hablando. -Si todo lo que te pido te asusta o está más allá de lo que tú es físicamente o mentalmente capaz del soportar, dime la palabra fin y el fin de semana habrá terminado.

Miley tragó saliva. La palabra fin, la palabra fin.
-El portafolio,-susurró ella.

Por un segundo la mirada de Nicholas se llenó de sorpresa y luego se rió ahogadamente. -Trabajarás. Después de todo, tú inviertes en ti misma este fin de semana.

Miley realmente no había pensado acerca de eso como en un trabajo.
Nicholas volvió a su cena. Un vaso de champaña fue antepuesto a su plato con camarón enfriado alrededor del cerco. Él sumergió uno en la salsa roja en la mitad del vaso y llevo el bocado hacia la boca de Miley. -Come.

Ella dividió sus labios y tomó un bocado del camarón gigante que él le ofreció. El sabor fuerte de limón y del rábano picante llenó su boca junto con el camarón suculento. Conservando sus ojos fijos en ella; Él se llevo el camarón a su boca y le dio un bocado antes de sumergirlo en salsa y ofrecérselo a ella otra vez.

Mientras él la alimentaba, le acariciaba con los dedos de la otra mano los pezones desnudos. Ella gimió alrededor del mordisco de comida. Dios mío, podría llegar al clímax entre el tapón en su culo, el consolador en su intimidad, y la forma que él la alimentaba, acariciándola.

El bastardo supo exactamente lo que le estaba haciendo.
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holisssss subi otro cap para saritha agradescanle jaja, esta cada dia mas cachondo el asunto.
espero comentarios
si no no subo caps de la nove 
xq algo m dice q les justa
jaja ok ahora si hasta la proxima semana subo y tambien de las otras novs
cuidense bye
comenten