viernes, 9 de marzo de 2012

Imagenes prometidas




































Memi






































 este lo hice yo (se nota esta sencillo) 






Mi hermosa Miley Iper SEXI.












 WOW WOW






 A kien les recuerta tambien esta foto (?



 y LAS DE NILEY NO SE LAS SUBO :P UPS
ok SOLO ESTAS NADA MAS.





miércoles, 7 de marzo de 2012

El Regreso cap 8


Mark le sugirió que se vieran en su hotel. Miley llamó un taxi y salió por la puerta de atrás de la casa. Mark, tan elegantemente vestido como siempre, la estaba esperando en el vestí­bulo.
-Me alegro mucho de verte -le dijo Miley acompañándolo a uno de los salones. .
-Cuéntame qué ha pasado en la casa -le pi­dió Mark tras pedir té para ella y un refresco para él.
-Te iba a preguntar primero qué tal estás. Hace tiempo que no sé nada de ti –contestó Miley molesta.         .
-Me parece que tu situación es más impor­tante.
-Bueno, aquello que me advertiste ha suce­dido. Me dijiste que estaba loca por confiar en Ashly y tenías razón. Me ve como la peor de sus enemigas y Joe quiere que confiese ante Nick. Cuanto antes se aclare todo, mejor.
-¿ Quieres que yo diga que tu versión es cierta? .
-Espero que no tengamos que llegar a eso. Sé que sería embarazoso para ti -contestó Miley sonrojándose.
-Le diré a Nick lo que tú quieras, pero eso tiene un precio.
-¿Cómo? -dijo Miley frunciendo el ceño.
-Déjame que te cuente algo -dijo él mirán­dola-. Mi amiga de toda la vida se casa con un tipo inmensamente rico y, ¿qué hace por mí?
Miley se quedó rígida.
-¿Dónde quieres ir a parar?
-¡Me conseguiste un trabajo miserable en una finca de los Jonas! Y cuando te pedí di­nero para montar una empresa me dijiste que Nick creía que era demasiado joven como para embarcarme en algo así.
-No sabía que siguieras molesto por aque­llo... -contestó ella recordando lo ocurrido al poco de haberse casado con Nick.
-No, claro Nick desapareció poco des­pués y yo me di cuenta de que la señora Jonas era una inversión a largo plazo que había que mimar -se rió-. Dos años más y Nick habría sido dado por muerto oficialmente. ¡Por mucho que su familia se hubiera opuesto, tú ha­brías heredado la mayoría de las pertenencias de Nick! ¿Te habrías mostrado más gene­rosa entonces, Miley? A eso es a lo que yo estaba esperando...
-No me puedo creer que lo estés diciendo en serio. Te portaste tan bien conmigo cuando él desapareció...
-Sí, pero esta vez, tendrás que pagarme. No pienso admitir que tuve aquella aventura con Ashly a menos que me recompenses. Si no lo ha­ces, me pondré del lado de Ashly y te hundiré...
-¡Eso es repugnante! -gritó.
-Piénsatelo mucho antes de decirme que siga adelante -le aconsejó Mark. –
-Me estás haciendo chantaje...
-Quiero... -continuó él diciendo una cifra de dinero tan desorbitada que hizo palidecer a Miley-. No todo de golpe, por supuesto, pero es­pero un primer pago como fianza de tus buenas intenciones. Como siempre me has contado todo, sé exactamente lo que tienes en el banco. Ya no vas a necesitar ese dinero, así que puedes hacerme un cheque...
-Mark, por favor...
-Elige. Ashly no se lo pensaría un momento sí le fuera con lo mismo -le advirtió-. Si fuera así, ya puedes despedirte de Nick.
Imaginarse a Mark y a Ashly conspirando jun­tos para destrozar su matrimonio, hizo que Miley se sintiera acorralada y con nauseas. ¿ Cómo iba a creer Nick si todos los de­más aseguraban que era culpable?
Con manos temblorosas, Miley sacó la che­quera del bolso. Sin mirar a Mark, dejó el che­que sobre la mesa, se levantó y salió del hotel.

Miley completamente conmocionada por lo ocurrido, deambuló por las tiendas un rato hasta que se recobró un poco. Se re­criminó por no haberse dado cuenta del rencor de Mark. ¡Había confiado en él por completo y la estaba chantajeando!
¿Cómo iba a salir de aquella pesadilla? Se avergonzó de haber cedido ante sus amenazas. Todo se debía a su estupidez. Para empezar, no debería haberse callado cuando ocurrió lo de las fotos. No debería haber protegido a Ashly, quien se había aprovechado de su desesperación por haber perdido a Nick.
De repente, mientras cruzaba por el departa­mento de electrónica de unos grandes almace­nes, vio a Nick en varios televisores a la vez. Era la rueda de prensa. La gente se agol­paba para verla. Allí estaba él, con su hermano Joe y un par de directivos del banco. Qué bien quedaba ante la cámara. Contestaba con seguridad y humor
Se sintió terriblemente culpable por no estar con él. Se había sentido muy aliviada cuando Nick la había liberado de tener que acom­pañarlo. La verdad es que, desde el escándalo de las fotografías, tenía pánico a los medios de comunicación. Se recriminó el no haber lu­chado contra ellos en vez de huir.
Al volver a casa, se dio cuenta de que se le había hecho muy tarde. Cuando estaba cru­zando el vestibulo, apareció Ashly.
-Tienes diez minutos para arreglarte antes de irte a Italia en tu segunda luna de miel -dijo la morena.
-¿Ha vuelto Nick?
-No, pero ha llamado. Quería hablar contigo y no le gustó mucho que no estuvieras -con­testó con una sonrisa maliciosa - Me tomé la molestia de llamarlo para decirle que, justo an­tes de irte, llamó Mark para hablar contigo.
Sorprendida por el veneno de su cuñada, pero dispuesta a no contestar, Miley subió a toda prisa a cambiarse. Una hora más tarde, es­taba entrando en el aeropuerto con un guarda­espaldas. Lo que ocurrió a continuación la pilló completamente por sorpresa. Un fotógrafo sa­lió de la nada y le hizo una foto, que la deslum­bró. En menos de un minuto, una nube de reporteros la rodearon y comenzaron a hacerle preguntas. .
-¿Por qué no estaba usted con su marido en la rueda de prensa?
-¿Está su matrimonio pasando por un mal momento, señora Jonas?
-¿Por qué la familia Jonas fue a Brasil sin usted?
-¿Por qué se ha escondido todos estos años?
Si los guardias de seguridad del aeropuerto no hubieran acudido en su ayuda, no podrían haber escapado nunca. Miley no respiró tranquila hasta que su avión privado no despegó rumbo a Italia. Alguien tenía que haberle dicho a la prensa que iba a estar en el aeropuerto. ¿Quién? ¿Ashly? ¿Quizás fueran solo imaginaciones suyas?
Sus peores pesadillas se estaban haciendo re­alidad. Nick había levantado mucha expec­tación y, por tanto, su matrimonio interesaba a la opinión pública. Su ausencia en la rueda de prensa había levantado sospechas. ¿Cuánto tar­daría el viejo escándalo en salir a la luz de nuevo?

Aquella misma tarde, el mismo coche que la había recogido en Pisa, subió por una carretera de montaña y enfiló una gran avenida rodeada de cipreses. Miley divisó un lago cuya superficie parecía un espejo y vio por primera vez Villa Pavoneo
El maravilloso edificio estaba situado en lo alto de la colina. Los adornos de estuco y una hilera de columnas embellecían el ya de por sí impresionante frontal de la villa. Al salir del coche, la calidez del verano la envolvió. Olía a cítricos y había pavos reales por los jardi­nes.
Miley sonrió y se dirigió a la puerta principal. Allí no había periodistas, los había dejado atrás, en Londres, con los terribles parientes de su marido y Mark, se recordó encantada. En unas horas, Nick, estaría con ella.
Entró en un vestíbulo fabuloso, tan grande que sus pisadas hacían eco. Las paredes estaban pintadas con maravillosos frescos. El techo también estaba pintado.
-¿Dónde diablos te habías metido esta ma­ñana? .
Miley se pegó un buen susto. Se giró muy sor­prendida. Nick estaba en el quicio de una puerta que ella no había visto.
-¿ Ya estás aquí? -preguntó encantada aun­que sorprendida.
Estaba guapísimo con unos pantalones de color beish y una camisa de algodón de manga corta color crema, que acentuaban su piel y su pelo negro risado. Nick la miraba con du­reza en los ojos y la mandíbula apretada.
-Estabas con Mark...
-Sí -contestó, decidida a decir la verdad hasta donde pudiera.
-¿Durante horas? -le espetó enfadado - Casi pierdes el vuelo.
-No, me dio tiempo de sobra -contestó con las palmas de las manos empapadas de sudor La felicidad dio paso a la tensión- Además, no he estado con él todo el tiempo. Estuve mirando tiendas...
-Mientes.
La convicción con la que Nick lo había dicho la intimidó. No era una pregunta sino una afirmación para tirarla de la lengua.
-¿Por qué dices eso? -preguntó Miley con la boca seca.
-Dime la verdad - le dijo con frialdad.
-Yo...
-¿ Qué? -explotó él.
-Estuve dando una vuelta por las tiendas por­ que estaba enfadada y se me hizo tarde -con­testó Miley-. Nada más -se encogió de hom­bros-. Quedé con Mark porque hacía tiempo que no nos veíamos... y no me gustó lo que me dijo. Por eso, no voy a volver a verlo más.
Miley se dio cuenta de que aquello había dejado desconcertado a Nick.
-¿Qué?
Miley se cruzó de brazos en un gesto de de­fensa. .
-Mira, ya ha sido suficientemente desagrada­ble descubrir que Mark no era el maravilloso amigo que yo había creído siempre que era. ¡No me apetece tenértelo que contar y volver a sen­tirme como una imbécil!
-¿Has decidido poner fin a vuestra amistad? ¿Cuándo lo has decidido? -preguntó Nick, quien parecía tener dificultades para creerlo-. ¿Ahora mismo, porque has visto que me había enfadado? .
-Mira, eres un paranoico...
-Solo te he pedido una explicación...
-y yo te he dicho, educadamente, que no voy a entrar en detalles. Mark no es lo suficiente­mente importante como para que discutamos por culpa suya.
-Santo cielo... no estoy discutiendo... ¿dónde vas? -rugió Nick al ver que Miley se dirigía a la puerta.
-Voy a volver a salir y voy a volver a entrar. A ver si, así, me recibes de otra forma más cari­ñosa.
Se hizo un silencio tan profundo que se po­dría haber oído una pluma cayendo.
Miley lo oyó tras ella, pero la pilló por sor­presa que la levantara del suelo, encontrarse en­tre sus brazos. El mundo le dio' vueltas por un momento y se tropezó con su mirada dorada. En ese instante, se quedó sin aliento y perdió el sentido común. Sintió un repentino deseo en su interior, que hizo que se le dispara el corazón y el pulso.
Nick sonrió.
-¿Te gusta más este tipo de recibimiento, te­soro mio?
La besó en el cuello. Miley sintió que todo el cuerpo se le tensaba. Le puso una mano en el pelo y sus bocas se encontraron. Al cerrar los ojos, le pareció ver fuegos artificiales. Estaba tan caliente, tan excitada, que se aferró a él. Él la sentó en una superficie fría, la agarró de las rodillas y le abrió las piernas para estar más cerca.
Miley gimió al tiempo que dejaba que sus de­dos corretearan bajo el vestido por sus muslos. Temblaba, con un apetito sexual que la que­maba. Nick la agarró de las caderas y abrió los ojos para mirarla.
-Demuéstrame que no necesitas vodka .-la invitó.
Por un segundo, el deseo dio paso a la sor­presa. ¿Cómo? ¿Aquí? ¿Ahora? ¿En una mesa de mármol? Entonces, se encontró con aquellos ojos oscuros que la perseguían desde la primera vez que los vio. Literalmente, se derritió. Volvió a perder el sentido común y, si el mundo se hu­biera terminado en ese mismo momento, no le habría importado.


Les subire las imagenes que les coment a lo megor el sabado cuidense.

sábado, 3 de marzo de 2012

El Regreso cap 7


EL CONDUCTOR metió la maleta de Miley en la limusina.
Ella se deslizó en el coche con un gran sen­timiento de culpa, pero, al recordarse a sí misma que ella solo era culpable de ser la víctima de su cuñada Ashly, levantó la cabeza con dignidad.
-Te he hecho una pregunta -le recordó Nick fríamente-. ¿Por qué tenías esa expresión de culpabilidad mientras hablabas con Mark?
Sería vergüenza! -contestó ella echando la cabeza hacia atrás- ¿Te importaría dejar de comportarte como un tirano victoriano interro­gando a su mujer?
-¿Cómo?
-Mark es amigo mío y no creo que tenga que justificar nada al respecto -contestó ella desa­fiante-. Después de todo, nunca ha sido mi amante... no como Annabel, la ex novia a la que me restregabas por las narices prácticamente casi todos los días de nuestra convivencia.
-¡Eres una exagerada! Annabel era la mejor amiga de mi hermana. ¿Qué iba a hacer decirle a Demi que Annabel ya no podía ir a casa?
-No, claro que no. ¡Nunca habrías tenido la delicadeza de hacer eso por mí! -le espetó ella dolida recordando todas aquellas miraditas y comentarios humillantes entre risas. Annabel y Demi se habían aliado para hacerla flaquear.
-Accidenti...
  -Tuve que aguantar a Annabel -recordó con amargura- De hecho, me llamaste boba, quis­quillosa y rencorosa cuando sugerí que tu hermana y ella podían quedar en otro sitio que no fuera nuestra casa, ¡ así que tú no tienes derecho a decir nada sobre mi amistad con Mark!
-¿Así de claro?
  -Sí, así de claro -contestó ella muy enfadada.
Al instante, se deshinchó como un balón. Sintió un terrible pánico al darse cuenta de que no era el mejor momento para recriminaciones del pa­sado. Su relación era demasiado frágil. .
-Sabía que te sentías intimidada ante la pre­senciá de Annabel -admitió Nick. Miley se quedó muy sorprendida - De hecho, me gustaba que estuvieras celosa. Entonces, me gustaban los castigos de ese tipo. Una guerra de desgaste en la que tú jugabas con desventaja, cara -con­tinuó él con remordimientos agarrándola de la mano-. Tu no tenías ni idea de lo que había por debajo de nuestro matrimonio, ¿ verdad?
-No -contestó ella asombrada y asustada ante la confesión de que hubiera jugado con ella tan cruelmente.
-No se repetirá -le prometió apretándole la mano y acercándose a ella.
A Miley se le aceleró el corazón. Le faltaba el aliento. Se estaba tomando su tiempo. Ella no podía más, quería que la tocara.
-No hay prisa -dijo él pasándole los dedos por el pelo y haciendo que ella sintiera un deseo salvaje - No voy a caer sobre ti como un depre­dador Relájate -imposible con tantos recuerdos de él llevándola a la cama y haciéndola gozar - deja de temblar... Te prometo que no te voy a hacer nada que tú no quieras.
Miley lo agarró de la nuca y lo acercó. -Bésame... por favor.
-¿Miley...?
-¡Cállate! -murmuró esperando que la be­sara.
Nick se quedó paralizado durante un se­gundo. La agarró y la besó con una pasión ante la que el cuerpo de Miley reaccionó con gozo. Sintió que se derretía por dentro de placer.
Nick la apartó y ella abrió los ojos y tomó aire. Era consciente de la humedad que sentía entre los muslos y de la facilidad con la que la excitaba. Intentó no avergonzarse de ello, como hacía en el pasado.
-Hemos llegado al aeropuerto -dijo mirándola.
¿No había querido siempre que demostrara algo de entusiasmo? ¿Le habría parecido poco femenino o le habría gustado? Incapaz de mi­rarlo por temor a descubrir que se había vuelto a equivocar, Miley no dijo nada. Se limitó a salir de la limusina. ¿Qué tipo de bienvenida le daría la familia Jonas? Para ella, aquel encuentro no iba a ser nada fácil
Al aterrizar en Heathrow, los guardaespaldas los estaban esperando por si aparecían los perio­distas. Miley se alegró de que pudieran irse sin in­cidentes, pero sabía que al día siguiente iban a hacer un comunicado anunciando el regreso de Nick. Todos los paparazzi los perseguirían para conseguir la primera foto del aparecido.
Miley se secó el sudor de las manos en el ves­tido. ¿ Y si algún periodista comentaba las acusa­ciones que se habían vertido sobre ella a los tres meses de su desaparición? Se le congeló la sangre en las venas. Aquella fotografía parecía que no dejaba lugar a dudas. La cara de la mujer a la que estaba besando Mark no se veía, pero sí el coche en el que estaban apoyados, que era el de Miley.
Miley se sintió cansada de repente, todo el peso de aquel día se le fue encima. Entraron en la casa por la puerta de atrás. Al entrar, Nick la miró.

-No creo que sea una buena idea que os pon­gáis a hablar de viejas diferencias esta noche. Todos estamos muy cansados.
Con toda su buena intención, lo que le estaba dando a entender es que esperaba que limaran sus diferencias pronto.
No le dio tiempo a decir nada porque vio una foto enorme de Annabel Stavely en una mesa. La guapa pelirroja tenía entre sus brazos a un niño moreno, seguramente su hijo. Nick le abrió la puerta del salón y ella entró intentando conven­cerse de que le importaba un comino que la fami­lia Jonas prefiriera a la ex novia. Al entrar, se encontró con tres personas. Joe se levanto ha­cia ellos. Aunque era cuatro años más joven que su marido, parecía mayor. Era rechoncho, corpu­lento y de ojos castaños.
-¡Bienvenido a casa! --exclamó abrazando a su hermano.
Seguramente, se habría pasado todo el ca­mino de vuelta desde Brasil abrazándolo. Miley tuvo que reconocer que lo adoraba. Selena, ocho años más joven que Nick, se quedó junto al fuego mirando a Miley con disgusto.
Ashly, la mujer de Joe, se acercó con una sonrisa incierta, como insegura, pero queriendo agradar. Siempre se había llevado bien con Nick y, por eso, se había portado bien con Miley cuando se casaron.

La italiana era como Miley pero no se parecían mucho. Ella tenía la cara ovalada y los ojos obscuros.
-¿Qué tal estás, Miley?
-Miley está exhausta por todas las emociones, así que estoy seguro de que no os importará que se vaya a la cama -intervino Nick contes­tando por ella- ¿Te importaría acompañarla Ashly?
Miley se fue en compañía de Ashly. Era irónico. Nick había creído que la estaba ha­ciendo un favor porque habían sido amigas.
-Bueno... es toda una sorpresa que hayas Vuelto aquí con Nick, ¿verdad?
Aquella vocecilla de niña pequeña hizo que Miley sintiera un escalofrío por la espalda. Aquella mujer había construido a la perfección su imagen de camuflaje mucho antes de que ella llegara a la familia. Joe la había conocido cuando era un estudiante y ella resultó ser siete años mayor que él. Ashly se quedó embarazada rápidamente y lo convenció para casarse a es­paldas de su hermano mayor.
-¿Qué tal está mi sobrina Allegra? –preguntó Miley ignorando el comentario de la otra.
-Bien. Está interna -contestó Ashly molesta porque le preguntara por su hija de seis años.
No la consolaba en absoluto haber descu­bierto cómo era Ashly en realidad. Recién casada con Nick, se había alegrado mucho al creer que había encontrado una amiga en su cuñada, pero el tiempo le demostró que Ashly era capaz de hacer lo que fuera para protegerse, aunque fuera lo más bajo.
  Al llegar a las habitaciones, Miley fue hacia la que había sido la suya.
-Lo siento, pero esta es la que ocupa Annabel cuando viene con Peter -se disculpó Ashly-. Toda­vía no me ha dado tiempo a cambiar las cosas.
  Aquello era increíble. ¿Annabel Stavely y su hijo se quedaban en la habitación principal cuando iban de visita?
  Ashly la condujo a una habitación de invitados en el mismo pasillo.
  -No me has perdonado, ¿verdad? –preguntó Ashly suspirando.
  -No creo que debamos hablar del pasado.
-Pero no puedes ignorar lo que está suce­diendo. ¡Joe se muere por contarle a Nick lo de Mark y no se va a callar por ti!
  -¿Por mí? ¡Fuiste tú la que tuvo la aventura con Mark!
  -Sin comentarios -contestó Ashly de manera ridícula.
-Hace cinco años, la prensa dio por hecho que la rubia de aquella fotografía era yo y yo te encubrí -le recordó molesta por su burla- ¡No quería hacerlo, pero tú me convenciste de que sería muy egoísta por mi parte decir la verdad y hacer que Joe y tú tuvierais problemas!
-y así habría sido ¡ Yo tenía que preocu­parme por Allegra y además  no creí que Nick fuera a volver nunca! -se defendió Ashly - Por supuesto te estoy agradecida por lo que hiciste...
-Sí, tan agradecida que, en cuanto pudiste, te uniste a Joe y a Selena en sus ataques con­tra mí -la interrumpió Miley dolida ante aquellos recuerdos - ¡Me tuve que ir de esta casa y tú te alegraste tanto como los demás de ello!
  -¿No entiendes que estaba asustada de que Joe pudiera sospechar de mí si no le seguía el juego?
-Lo único que entiendo es que, además de sufrir por mi marido, tuve que aguantar un cas­tigo por algo que yo no había hecho. Solo quiero que sepas que, si este tema vuelve a salir a relu­cir, le diré a Nick la verdad...
-¡Y yo diré que estás mintiendo! ¿Quién te iba a creer después de tanto tiempo? Recuerda que te apoyaste en Mark cuando Nick desa­pareció. Eso es lo que los demás recuerdan.
Miley se quedó pálida. Qué tonta había sido por haber encubierto a su cuñada cinco años atrás. Ashly la había convencido diciéndole que estaba arrepentida y que seguía queriendo a Joe con locura. Hizo que Miley se sintiera culpable si no la ayudaba. Ella creía que Ashly era su amiga. Lo único que tenía que hacer era no decir que aquella mujer no era ella. Desgra­ciadamente, las consecuencias habían sido mu­cho peores de lo que Miley había supuesto.
-Sinceramente, no creo que Nick fuera a contárselo a Joe... por Dios, Ashly -murmuró Miley desesperada Te dije que, si Nick volvía algún día, le diría la verdad y tú estuviste de acuerdo.
-Claro -contestó su cuñada con una sonrisa malévola ¡Me casé con un zoquete, pero un zoquete muy rico y no hay nada que" no haría por seguir con él! -Miley se quedó mirándola enfadada por lo que acababa de decir de Joe Nadie creerá que yo he sido infiel a mi marido, así que no me amenaces...
-No te he amenazado...
-Bueno, te vas a llevar una buena sorpresa -murmuró Ashly con veneno-, de la que no te puedo adelantar nada porque lo he prometido. Espera y piensa, a ver si tu matrimonio tiene fu­turo antes de cargarte el mío.
Cuando la morena cerró la puerta triunfante, Miley se quedó pensativa. ¿Una buena sorpresa? ¿De qué estaría hablando? Miley se dio una ducha e intentó olvidarse de Ashly. Menos mal que Mark no tendría problema en reconocer su aventura. Se tranquilizó
Al volver de la ducha, su maleta seguía donde la había dejado, algo raro en una casa en la que el servicio se ocupaba de esas cosas in­mediatamente. Miley se puso el camisón y se metió en la cama preguntándose cuánto tardaría en subir Nick a dormir.
La despertó su voz. Miley encendió la luz y se lo encontró maldiciendo porque se había trope­zado con la maleta.
  -¿Por qué no ha venido alguien a deshacer tu equipaje? ¿Y por qué te has instalado en una ha­bitación que está tan lejos de la mía? -le preguntó enfadado apartando las sábanas y aga­rrándola en brazos.
-Que haces... .
-Vamos a dormir en la misma habitación y en la misma cama -contestó él ya en el pasillo.
-Yo no tenía ninguna intención de dormir sola -contestó ella cuando la depositó en su cama.
-¡Per meraviglia! ¿Se supone que me tengo que creer eso?
Se quitó la chaqueta mientras agarraba el te­léfono interno para hablar con alguien del servi­cio. Mientras lo hacía, se quitó la corbata y se desabrochó la camisa. Miley se derretía. Aun fu­rioso, estaba de lo más guapo. Se quedó sin res­piración cuando él dejó caer la camisa. Un me­tro y ochenta y cinco centímetros de piel y masculina, hombros anchos, pecho musculoso, tripa dura.
De repente, Nick la miró agresivo. -¿Qué?
-¿Perdón? –
­-¿No pretenderás que me vaya al baño a des­nudarme? ¡Cierra los ojos!
-Pero Nick, yo no estaba...
-Llevo casi cuarenta y ocho horas sin dormir -dijo en tono salvaje- ¡Métete bajo las sába­nas, date la vuelta y haz como si estuvieras sola!
A Miley le rechinaron los dientes mientras obedecía. ¿Por qué siempre había malentendi­dos entre ellos?
-No soy tan puritana como antes. ¡He madu­rado mucho! -se defendió.
Nick apagó las luces y se acerco a ella, agarrándola con ambas manos.
-Las mujeres maduras no necesitan vodka, cara -le susurró entre el pelo- Si hubiera te­nido un problema de ego, gracias a ti me habría hecho impotente. Me pasé siete meses escu­chando las excusas más peregrinas para no te­ner relaciones sexuales y luego cinco años en­tre la cárcel y la cantina. ¡Seguro que era el único que tenía fantasías con su mujer en cami­són porque nunca la había visto desnuda! -tem­blando de mortificación y con lágrimas en los ojos, Miley tragó saliva con fuerza. Nick dejó escapar un bostezo-. Pero me quieres. A tu manera, los zapatos que llevabas esta tarde eran un símbolo de entrega. De momento, me quedo con eso.
¿De momento? Miley abrió los ojos, cons­ciente de su cercanía, de su olor masculino, de su calor. Volvió a tragar saliva. Lo deseaba tanto... Se mojó los labios.
-No necesito vodka... -dijo.
El silencio fue lo único que se oyó. Miley se quedó escuchando su respiración y dejó caer su mejilla sobre la mano de Nick, que descan­saba sobre la almohada. Había vuelto. Ya era suficiente. Todo lo que quisiera, lo tendría... la próxima vez, no se mostraría tan dispuesta. Eso era todo. Lo quería tanto... ¡Ni siquiera aquella maldita familia podría separarlos!
Nick la despertó al amanecer. Él ya es­taba vestido
-Tengo rueda de prensa a las diez -anunció. –
Ah... -contestó ella pálida ante la idea.
  -Va a ser un circo, así que no es necesario que vengas, cara -le dijo sentándose en el borde de la cama - Por la tarde, tengo un mon­tón de reuniones con los del banco y con los abogados Creo que sería mejor que fuéramos a Italia cada uno por nuestra parte.
-¿Por qué?
-Porque no quiero que los periodistas se en­teren de dónde vamos. Uno de mis guardaes­paldas te acompañará en un vuelo privado esta tarde. Yo iré a la villa... seguramente mañana.
Llamaron a la puerta.
Un rayo de exasperación cruzó su preciosa cara. Nick se levantó y fue a ver quién era Miley oyó la voz de Joe.
Antes de irse, Nick la miró sonriendo.
-Parece ser que la villa es más grande que una madriguera, pero no es una comuna -le dijo de lo más natural.
Solo tenía unas horas antes de irse a Italia. Miley sonrió encantada. Una doncella le llevó el desayuno a la cama. Sonó el teléfono.
Era Mark.
-¿ Cómo demonios sabes dónde estoy? -pre­guntó confusa.
-No me costó mucho. Hubo un tiempo en el que yo iba bastante a esa casa -le dijo él impa­ciente-. Mira, he venido a Londres solo para verte.
¿Por qué no iba a verlo antes de irse? Des­pués de todo, era un buen amigo que se había ofrecido a ayudarla sin algún día lo necesitaba. Seguro que le gustaba oír la historia de cómo Nick había vuelto a casa y, además, tenía que decirle que ASHLY estaba decidida a mentir si todo aquello salía a relucir
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AGUS no se si subirla aya meda como pena no se y si esta muy abandonado hay q hacer algo reclutar mas seguidoras algo.